lunes, 4 de octubre de 2010

Muerte a mis convenciones

Llamar por teléfono
al hombre del futuro
y decirle:
—Me has matado,qué bueno.

NADIE

Que nadie diga,
dejó escrito el supuesto
suicida, con firmeza
de puño y claridad de letra,
que lo mío en verdad
fue un suicidio.
Mentira, gran mentira,
lo mío fue un crimen más
de la pobreza,
que la pobreza mata
y a mí me fue matando
la pobreza unida a la tristeza
y al desencanto cruel del abandono.
No, no vayan a creer
que yo me suicidé
como andan diciendo,
a mi me asesinaron
a golpes de pobreza,
que la pobreza mata.
No lo olviden, no vayan a olvidarlo,
ya que, diariamente, en nuestro mundo,
la pobreza suicida,
mata quiero decir,
quede bien claro,
a innumerables hombres y mujeres,
a ancianos desvalidos
y a niños inocentes.

JUAN CERVERA SANCHIS

jueves, 23 de septiembre de 2010

Miscelánea poética

Qué venga el poeta

Que venga el poeta.
Y me trajisteis aquí para contar las estrellas,
para bañarme en el río y para hacer dibujos en la arena.

Este era el contrato.
Y ahora me habéis puesto a construir cepos y candados,
a cargar con con mi fusil y a escribir en la oficina de un juzgado.

Me trajisteis aquí para cantar en unas bodas
y me habeis puesto a llorar junto a una fosa.

León Felipe

sábado, 11 de septiembre de 2010

Vivir acorralado

Vivir acorralado es cabronsícimo.
Nacer acorralado es no nacer
y vivir sin vivir, y esa es mi historia,
por cierto, sí, por cierto nada original,
ya que es la muy vulgar historia
de miles de millones de millones,
entre los que no faltan algunos millonarios.
Gran chinga sin duda alguna pues
y chinga grande es vivir sin vivir.
De verdad de verdad que es cabronsícimo
vivir acorralado y, pese a ello,
intuir la poesía de otras vidas
y otros mundos, que hay millones de vidas
y millones y millones de mundos,
más allá de estos feos corrales,
más allá de estas cárceles sombrías
y estas oxidadas y pesadas cadenas.
No todo son corrales, que hay rendijas
y balcones y puertas de salida.
Que hay salidas, que hay puertas y balcones
y caminos camino del amor;
que hay vida y alegría más allá
y más allá de estos corrales.
Más allá y más allá, pero ¿y aquí?
¡Ay, aquí! Aquí, aquí, ya ves,
los corrales se estrechan
y las puertas, cerradas a golpes de cerrojos,
esta noche, mi vida, vida mía,
me andan robando el aire
y aquella nubecilla, ¿recuerdas, ay, recuerdas?,
que cuando yo era niño
me anunciaba la lluvia y con la lluvia
la siempre hermosa y bella libertad,
que siempre trae consigo
la luz regocijante y abundante
de la vida sin más cuando la vida es vida.


JUAN CERVERA SANCHIS

sábado, 28 de agosto de 2010

Humedad

Fernando Emilio escribió para Tierra Húmeda

HUMEDAD...
Agonizante punzante
escaparate de TIERRA humeante.
Suave humanidad humedecida de luz Tierra Húmeda.
Lectura de vacíos equidistantes en la mirada del poema...
Poetas y más poetas de todos los tiempos somos HUMEDAD...
...que sube lentamente por capilaridad.
Tierra Húmeda olor permanente para toda la gente.

Fernando Emilio el Poetastro alias El Peón Aislado.

jueves, 26 de agosto de 2010

El muladar

La olas entraron en mi mente.
Jamás creí en el corazón hasta que encontré el mar.
Ya no hay escapatoria.
Amo la incesante tragedia de la vida.
¿Para qué dormir en la cuna del vacío?

Si no aceptas vivir y llorar y gozar en el muladar,
mejor vete a dormir en tu decepción.

Deja a la putas trabajar por el pan.
Deja a los parroquianos entregar el corazón por un beso falso.
Deja a la vida seguir su laberinto frenético.

lunes, 16 de agosto de 2010

Extravíe ladridos poéticos

El ladrido de mi arco-iris enmudeció bajo el lodo…

Lloré corriendo hacia ningún retorno.
Irreversible la pérdida de mis ladridos incendiados.

Tal vez otro perro muerda mi corazón para saciar su histeria
o muera engusanado por el hongo del olvido.

Desvelado fabrique puentes emocionales
por donde se podía entrar a mi ciudad amazónica.

Ahora aquellas llaves de mi hogar se oxidan
y no sé cómo volver abrir la jaula de aquellos pájaros de mi alma.

El secreto de mi ser en el mundo venía oculto en el verbo de mi garganta.
Ahora tengo que recomenzar el aullido.