lunes, 11 de octubre de 2010

En la muerte de Leonardo Rosa Hita

El sueño de la vida está llamado
a acabar donde todos bien sabemos,
por más que a diario aquí nos engañemos.
Todo muerto es un gran desengañado.

Leonardo Rosa Hita, ya has llegado
a la muerte, nosotros aún corremos
de un lado para otro. Llegaremos
y, como tú, estaremos de ese lado.

Estaremos, ni tarde, ni temprano,
en ese más allá sin todavía
en donde nadie a nadie hace ya sombra.

Qué ahí, donde tú estas, poeta hermano,
al fin es toda tuya la poesía
y la luz que por luz ya no se nombra.

BOSQUE

Mi alma está cansada
de verte

y nunca saber
por qué, por qué

pájaros se incendian
en mi sangre

cuando miras
y te acercas

murmurante, sensual
bosque.

lunes, 4 de octubre de 2010

SILENCIO

Soñar
y nunca llegar,
permanecer en el instante del silencio.

Encontrar las ventanas
de la piedra
y beber de su fuente
bulliciosa.

Susurrar,
suavizar el grito:

silencio
que una flor
nace
del suspiro.

Muerte a mis convenciones

Llamar por teléfono
al hombre del futuro
y decirle:
—Me has matado,qué bueno.

NADIE

Que nadie diga,
dejó escrito el supuesto
suicida, con firmeza
de puño y claridad de letra,
que lo mío en verdad
fue un suicidio.
Mentira, gran mentira,
lo mío fue un crimen más
de la pobreza,
que la pobreza mata
y a mí me fue matando
la pobreza unida a la tristeza
y al desencanto cruel del abandono.
No, no vayan a creer
que yo me suicidé
como andan diciendo,
a mi me asesinaron
a golpes de pobreza,
que la pobreza mata.
No lo olviden, no vayan a olvidarlo,
ya que, diariamente, en nuestro mundo,
la pobreza suicida,
mata quiero decir,
quede bien claro,
a innumerables hombres y mujeres,
a ancianos desvalidos
y a niños inocentes.

JUAN CERVERA SANCHIS

jueves, 23 de septiembre de 2010

Miscelánea poética

Qué venga el poeta

Que venga el poeta.
Y me trajisteis aquí para contar las estrellas,
para bañarme en el río y para hacer dibujos en la arena.

Este era el contrato.
Y ahora me habéis puesto a construir cepos y candados,
a cargar con con mi fusil y a escribir en la oficina de un juzgado.

Me trajisteis aquí para cantar en unas bodas
y me habeis puesto a llorar junto a una fosa.

León Felipe

sábado, 11 de septiembre de 2010

Vivir acorralado

Vivir acorralado es cabronsícimo.
Nacer acorralado es no nacer
y vivir sin vivir, y esa es mi historia,
por cierto, sí, por cierto nada original,
ya que es la muy vulgar historia
de miles de millones de millones,
entre los que no faltan algunos millonarios.
Gran chinga sin duda alguna pues
y chinga grande es vivir sin vivir.
De verdad de verdad que es cabronsícimo
vivir acorralado y, pese a ello,
intuir la poesía de otras vidas
y otros mundos, que hay millones de vidas
y millones y millones de mundos,
más allá de estos feos corrales,
más allá de estas cárceles sombrías
y estas oxidadas y pesadas cadenas.
No todo son corrales, que hay rendijas
y balcones y puertas de salida.
Que hay salidas, que hay puertas y balcones
y caminos camino del amor;
que hay vida y alegría más allá
y más allá de estos corrales.
Más allá y más allá, pero ¿y aquí?
¡Ay, aquí! Aquí, aquí, ya ves,
los corrales se estrechan
y las puertas, cerradas a golpes de cerrojos,
esta noche, mi vida, vida mía,
me andan robando el aire
y aquella nubecilla, ¿recuerdas, ay, recuerdas?,
que cuando yo era niño
me anunciaba la lluvia y con la lluvia
la siempre hermosa y bella libertad,
que siempre trae consigo
la luz regocijante y abundante
de la vida sin más cuando la vida es vida.


JUAN CERVERA SANCHIS