lunes, 15 de octubre de 2012

ORILLAS

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A orillas de la nada,
que es el todo,
veo nacer una estrella.
Una paloma llora en el balcón
de tu casa sin nadie.
El recuerdo de un río transparente
se desborda en la arena.
En un rayo de sol
juega una avispa niña.
Vislumbro vidas mías
no vividas aún.
Silba el aire, las hojas
verdes del eucalipto
creen que son esmeraldas.
Me acuerdo de que estoy recordando.
¿Me estás tú recordando?
En la voz del silencio se oye un grito.
Giran los viejos mundos.
Un rubio sol se apaga.
Un tiempo sin mi tiempo,
y otro tiempo sin tiempo,
se atan y se desatan
a la ilusión del tiempo
ya sin tiempo en el tiempo.
Paradoja infinita.
¿Dónde quedó mi espacio?
El espacio, mi espacio sin espacio.
A orillas de la nada,
donde el todo se orilla
y todos son orillas,
pongo punto y aparte
a lo no dicho para decir
que digo lo que no estoy diciendo.
Una paloma llora, llora y llora
en el balcón apenas entreabierto
de tu casa sin nadie.
El recuerdo...El olvido...
La vida que se fue
y no volverá nunca
y nunca nunca nunca volverá,
ya que siempre y por siempre
siempre estuvo de vuelta.

JUAN CERVERA SANCHIS JIMÉNEZ Y RUEDA
México D. F. Colonia San Rafael, 15 Octubre 2012

domingo, 7 de octubre de 2012

Una piedra en el zapato

Que yo traigo una piedra
una piedra en el zapato
que molesta, lo que traigo,
porque es herida, la piedra.

Una herida, casi pena,
muy pequeña, casi alegre,
casi y quizá inmensamente
raíz, lunita, sol, marea.

Una piedra en mi zapato
hiere mi andar ya herido
de andar inútil, millonario,
de bolsillo empobrecido.

En este mundo aciago,
solo, crecer significa
hacerse a la herida,
a la piedra en el zapato.

Crecer fue, ahora la herida
actúa, besa, odia, rehuye,
por mí ella late y fluye,
casi pena, casi alegría.

Que yo traigo una piedra,
una piedra en el zapato,
que es herida y es mandato
que voy a donde me trae ella.
Abraham Peralta Vélez

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Mosca

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Una mosca en la alcoba.
Una mosca. Una mosca.
No sé de dónde vino.
Foto: Juan Cervera Sanchís
Sólo sé que está aquí
volando,
revolando,
chocando,
una vez y otra vez,
contra el duro cristal
de la ventana,
y buscando
y buscando
una rendija
que le permita huir
y volar libremente
por los cielos más libres.

La observo. Me conmueve.
Me pregunto:
-¿Soy acaso esa mosca?
Sí, esa mosca soy yo.
Soy yo esa mosca.
Soy esa pobre mosca
y no encuentro
por más y más que busco
-¡desesperadamente!-
una salida.

JUAN CERVERA SANCHIS JIMÉNEZ Y RUEDA
México D. F., Colonia San Rafael, 26 Septiembre 2012

lunes, 24 de septiembre de 2012

Eso que revienta, de J. Andrés Herrera

En estos días amanece el dolor. Un sol milenario, que vuelve y nos despierta: enfermos en el hospital, hambre de pordiosero, poder de prepotencia, culpables libres e inocentes presos, cerrazón adinerada, estudio sin fin, muerte...

En estos días dolorosamente típicos en la ciudad de México, donde "no cabe ni el polvo" y "Dios no halló lugar en nuestro reino", en estos días, J. Andrés Herrera, joven de 22 años, viene de muy lejos y revienta el éter poético.

Por más que sea el dolor el segundero de nuestras horas, uno no termina por acostumbrarse a la miseria humana. Por esto, "en esta tierra donde no se aceptan gotas de cometa", el poeta J. Andrés Herrera desmadra y crea trabado de belleza lejana y etérea.

Se traslucen los viajes, los desmadres, las caminatas, la urbe y los amores, en Eso que revienta, de J. Andrés Herrera. La poesía, ya desformada a la arteria del poeta, sin otra forma que el fondo de la existencia, nos revela el amor, es decir, esa "parte más sólida del encuentro", es decir, "el número áureo, la perfección, el infinito, Dios".

Eso que revienta se hace jazz, y se pierde y gana el remolino del amor; la violencia del tiempo, el enfrentamiento del poeta con sus lectores y, aun más, el conflicto de enfrentar la vida como un fuego que se consume y lo consume todo a su paso: paisajes místicos, crudas, drogas, erotismos, música, soledades, soledades cósmicas.

Échenle un vistazo a esto, Eso que revienta, pues "NO HAY NINGÚN PINCHE DERECHO RESERVADO".

Abraham Peralta Vélez

jueves, 20 de septiembre de 2012

Alcanzar el aroma

A ti.
Arribaré contigo al aroma
de la luz, que a la luz sólo en amor
se llega, y, contigo, soy lleno de sentido.

Entiendo que la vida al dar la mano
se entiende, y se entra a la verdad
de la muerte. Sólo muere quien amas;
el adiós y la pena, ay, las nubes.

Sin embargo,
en la canora voz de la memoria,
colibrí murmurante, permanece.

Sólo en el amor el arrebato
hermoso del anhelo, que surca,
más allá de los huesos y del polvo
de los huesos, la luz que nos conforma.

La eternidad oculta, contigo,
el dulcedumbre aroma de la muerte.
Abraham Peralta Vélez

sábado, 8 de septiembre de 2012

Exclamación


¡Oh Dios de Dioses,
mis días -¡todos!- no valen
una única y sola de tus noches!


JUAN CERVERA SANCHIS JIMÉNEZ Y RUEDA
México D. F., 7 Septiembre 2012