martes, 8 de octubre de 2013

Ancla/árbol

Un corazón cargado de deseos
es un ancla de sueños 

de plomo y caminos divididos.
Y la mar que no cesa y lo lleva
en su cadena de olas,
mientras anclado el corazón ensueña.
Es de plomo el abismo de sus sueños.
Es de sal el vacío hartado de sus dudas.
Es mar en un salero, corazón.
Es el ancla de sal, abismo y plomo,
de deseos que vaga en la mar que lo lleva.
Es el ancla de sueños, turbias sales,

que a veces, sólo a veces, se hace huella
en la mar y permanece en olas.
A veces, sólo a veces,
el corazón convierte el ancla en olas,
y la cadena de olas se hace gaviota,
gaviota y luna, luna y faro, mar;
como el llanto, la flama; un errante, camino;
una floresta, aire; y un arrecife, luz.
Como de sus raíces el árbol de la noche
convierte su enramado en arrecife de estrellas.

Abraham Peralta Vélez, en medio de mil caminos y ninguno. 7 de octubre de 2057.


Ilustración: Abraham Peralta Vélez


TieRRa HúMEda Poesía para que florezca el alma

viernes, 4 de octubre de 2013

Vejez

Caen lágrimas.
Lloras.
Vuelan mariposas.
Las piedras del sueño
se enferman.
El sol es aurora.
Y tu alma
será
cada vez más
recién nacida
al mundo.
Ladrillos de aire
hicieron
casa para tu cuerpo,
más allá,
mientras tu cuerpo
llovía
incesantemente.
Y se trasluce
a través de
tus nubes de plata
la luz del horizonte.

Abraham Peralta Vélez 4 de octubre 2013.


Abraham Peralta Vélez




TieRRa HúMEda Poesía para que florezca el alma

miércoles, 2 de octubre de 2013

Arriba

Cuesta arriba y arriba y siempre arriba,
esa es tu vida, amigo,
para ti nunca ha habido cuesta abajo.
Sigue y sigue en la cuesta
y aunque un día te mueras sin llegar al pináculo,
tú sigue y sigue y sigue y camina y camina
y agradece al destino, pues es de agradecer,
caminar cuesta arriba. Camina cuesta arriba.
Deja que cada quien camine como quiera,
ya sea de curva en curva o cuesta abajo.
Tú a lo tuyo, a lo tuyo, tú siempre cuesta arriba,
ya que si en verdad somos un puñado de polvo,
que unido al agua es barro,
tu vocación de cielo ha de ser siempre tuya,
y sabe, sabe y sabe, a fuerza de sentir y de vivir,
que tú vas rumbo a aquellos que te están esperando
en la amorosa luz de las estrellas.

JUAN CERVERA SANCHIS JIMENEZ Y RUEDA
  

Del libro: " C A P R I C H OS"   2014

Juan Cervera Sanchís Jiménez y Rueda


TieRRa HúMEda Poesía para que florezca el alma

viernes, 27 de septiembre de 2013

En penales

A mis hermanos futboleros y al Atlético Zapata
 
Con los tacos de fútbol hasta el rostro de légamo
vengo, del lodo vengo, vengo derrotado,
como quien no vendió ni un sólo chicle
y fue de aquí a allá tras el balón,
como a quien le metieron un gol de túnel,
y falló en la portería el gane,
vengo con los tachones pesados sobre el cemento
caminando a casa sin un sólo céntimo de Dios.
O sólo que Dios sea el deshojado perro cojo
y el niño que se arrastra en la pública miseria
y la chica que brilla entre la lluvia
entonces vengo a manos llenas de Dios.
Entonces creo en el misterio del autogol
como ese milagro, derrota inexplicable,
que queremos seguir jugando.
Y se llora más y mucho más se siente
el corazón, balón volado,
porque el orgullo de ser se levanta en la derrota.
Este callejón de vida mía ha sido un penalti tras otro,
un esguince de falso amor,
porque cuando me miro al espejo entre las calles
y quiero hallar, no digo un alma,
sino un instinto que lama las heridas de la luz,
no encuentro sino una coladera atascada de egoísmos.
En penales nací, porque desde entonces muero.
Ya no sé contra qué estoy jugando.
El que arenga a media cancha por el bien
odia tanto que destruye su propio juego.
He vivido, como quien dice, en tiempos extra,
y sin saber ya cuál es mi portería.
Y cada quien se atasca de balón y se desgarra.
Hay quienes ni siquiera le entran a la hoya.
Ya no sé dónde estoy. Estoy en cualquier parte.
Soy cualquier parte. No tengo equipo.
Soy. De puro orgullo, a la orilla del mar,
quien juega una reta con el infinito,

tras las olas, se avienta,
y da puntapiés a las nubes,
y da balonazos a la tristeza,
y da hachazos al dolor,

colmado del coco loco de la alegría, se pierde,
y entonces se encuentra en todos los caminos de este mar.

Abraham Peralta Vélez 26 de septiembre 2013




Tierra Húmeda
Abraham Peralta Vélez

 

TieRRa HúMEda Poesía para que florezca el alma

martes, 24 de septiembre de 2013

FUEGOS

Aprende a amar sin objeto, sin objetivo, sin posesión, sin celo, sin envidia, y entonces, no antes, habrás amado; como el mar, el cielo, el ser, todo, al ser nada.

TieRRa HúMEda Poesía para que florezca el alma

lunes, 23 de septiembre de 2013

Amanezco

Hay días que amanezco
con unas locas ganas de vivir,
pero no tengo cómo,
ni dónde, ni con quién,
pues tú no estás.
Tú ya no estás, Amor,
y yo amanezco.
Yo amanezco, ya ves,
con unas locas ganas de vivir.
Es cuando me pregunto:
¿Debería amanecer?

JUAN CERVERA SANCHIS JIMENEZ Y RUEDA
Andalucia,  2013



TieRRa HúMEda Poesía para que florezca el alma

domingo, 22 de septiembre de 2013

Flama del aire


Así como tu amor,
nada más sólido que el aire.
Nada más amor que el viento
que, flama del aire, aploma.
El viento que pasa y tira,
que pasa y queda, revolotea.
Quieto permanece y agita.
Inquieta la razón de los manteles,
tira el silencio de la mesa,
tira el vacío del vaso,
lo llena vaciándolo,
lo vacía llenándolo,
hace un tiradero
y baila el doloroso
extravío de las servilletas.
Todo se siente redivivo.
Este momento fugaz
continúa, inmarcesible.
Y tu voluntad, desea.
Y tú, voluntad, te alegras,
y sueñas con un beso de ron.

Así como tu amor, el aire.
Hallaste, viento extraño,
sin saber lo que querías,
queriendo
en el corazón de lo hallado.
No hay azar más hermoso
que la telepatía y la danza
que al buscar
             el rincón del aire
se encuentran
con la caricia y el sueño.

Así como tu amor, el mío.
Estar por fin contigo y descubrir
que contigo estar es suficiente.
Calla tu canario enjaulado.
Su puertecilla está abierta al cielo.
Mi tumba es tu muerte. Amor.
Después de la calma, la tormenta.
Cesa el viento, pero ya nunca el aire.

Abraham Peralta Vélez 22 de septiembre de 2013

Abraham Peralta Vélez

 TieRRa HúMEda Poesía para que florezca el alma