martes, 22 de abril de 2014

Lunático

Como piedras lunas de fuego
como señales de amor arrojaba 
al nocturno balcón de los gatos.
Era un lunático Dios.
Sin embargo en su inercia de tumba
en su ambición de llaga y óxido
pocos rompían en abismos
el espejismo seguro de sus ojos
y al lunático Aquél 
en el inseguro incendio de su triángulo
en que se columpiaba como niña
inquisidora y traviesa
en que arrojaba piedras de fuego
como burbujas de luna
de estrellas al universo
lo dejaban en su locura de amor
rompiendo los espejos de su propio abismo
y las botellas de su embriagante vino enamorado.

Abraham Peralta Vélez 3000000 abril






TieRRa HúMEda Poesía para que florezca el alma

sábado, 5 de abril de 2014

Kasida

Unciré con el néctar de las flores más dulces
tus pechos palpitantes como el aire de mayo.
Pintaré tus mejillas con jugo de cerezas
y vestiré tu cuerpo con rumores de pájaros.

Te haré un palacio azul en la flor de la aurora,
y pondré una corona, de claveles y nardos,
en tu rubia cabeza como un sorbo de miel,
y escribiré poemas de ilusión en tus labios.

Me abrazaré a tu cuerpo con mi ola de carne
y me hundiré en los lagos de tus ojos románticos,
y buscaré en tu esencia el maná de la vida
para nutrir mi alma de su alimento mágico.

Amor…¡y nos iremos silbando alegremente
hasta que Dios nos haga poesía entre sus manos!



JUAN CERVERA  SANCHIS JIMENEZ Y RUEDA


TieRRa HúMEda Poesía para que florezca el alma

lunes, 31 de marzo de 2014

Un cuento de Juan Cervera Sanchís J. y R.

Decepcionante, querido nieto. Fue decepcionante. Sí, al llegar  a aquel planeta, que visto desde fuera y desde lejos nos pareció tan atractivo, lo primero que advertimos fue que la especie, supuestamente más evolucionada allí, poseía un enorme estómago y  un cerebro pequeñísimo, aunque no eran conscientes de ello.
Dada estas características de su naturaleza el peso de la materia  en sus organismos era enorme, así como la presencia del espíritu era mínima.
Lo instintivo dominaba, en un noventa y nueve por ciento, la mayoría de los actos y acciones de aquella especie por sobre la racionalidad y la espiritualidad.
Usaban, no obstante, el vocablo amor, pero carecían por completo del  conocimiento y la experiencia del amor.
Nosotros, al  posar sobre la superficie de aquel planeta, querido nieto, tomamos la  forma física de aquella especie por unas horas, no muchas, pues tal como la íbamos conociendo nos íbamos horrorizando, por lo que, casi de inmediato, decidimos abandonarlo, dado que nos sentimos como sumergidos en una infesta cloaca, y retornar a  este  nuestro bello y armonioso planeta donde la espiritualidad, el amor y la poesía florecen por todas partes.
-Abuelo –le preguntó el nieto- ¿Dónde se encuentra ese  planeta y cómo se llama?
El abuelo, tras dibujar en una pizarra el lugar del espacio donde se encontraba aquel planeta, le respondió:
-Querido nieto, sus involucionados habitantes lo llaman Tierra.


JUAN CERVERA SANCHIS JIMENEZ Y RUEDA


TieRRa HúMEda Poesía para que florezca el alma

sábado, 22 de marzo de 2014

Me entiendo

-cantarcillo-

Los niños y los perros
en Lora son telépatas
y yo, que tengo alma de niño,
y corazón de perro,
me entiendo con los niños,
me entiendo con los perros
aquí en Lora del Río
en donde vivo y muero,
en donde canto y sueño
y siento que soy tierra
con vocación de cielo.


JUAN CERVERA SANCHIS JIMENEZ Y RUEDA

Foto extraída de google


TieRRa HúMEda Poesía para que florezca el alma