miércoles, 7 de mayo de 2014

APUNTES

Antes de ser viento, piedra.
Antes de ser gota, desierto.
Antes de ser amado, amar.

Abraham Peralta Vélez

TieRRa HúMEda Poesía para que florezca el alma

El valor supremo -mini-cuento-

El joven discípulo le preguntó al maestro:
-¿Hay algo en esta vida, maestro, más valioso y precioso que ser amado?
-Lo hay. Y mucho más valioso y precioso. No hay más alto valor.
-No puedo creerlo, maestro, le replicó el joven discípulo desde su imperiosa ignorancia y su ciego y voraz egoísmo.
-No importa lo que tú creas o sientas, pero te advierto que hay algo mucho y mucho más valioso que ser amado.
-¿Qué puede ser maestro? Dígame.
-Más y más valioso que ser amado, y espero que no te mueras sin haberlo experimentado y vivido, es haber amado sin necesidad de ser amado. No hay más alto y bello valor.
-Maestro, ¿no está usted loco?
-Que más quisiera yo que estar loco, mi cuerdo muchacho.



Juan Cervera Sanchís Jiménez y Rueda

TieRRa HúMEda Poesía para que florezca el alma

MAR

Lograr ser
yo mismo
es al fin
ser el mar.

Abraham Peralta Vélez

TieRRa HúMEda Poesía para que florezca el alma

HAIKÚ

Aquel lagarto
parece una piedra 
es una nube.

Abraham Peralta Vélez


TieRRa HúMEda Poesía para que florezca el alma

TieRRa HúMEda Editorial de Poesía



TieRRa Húmeda Editorial de Poesía










TieRRa HúMEda Poesía para que florezca el alma

martes, 22 de abril de 2014

Lunático

Como piedras lunas de fuego
como señales de amor arrojaba 
al nocturno balcón de los gatos.
Era un lunático Dios.
Sin embargo en su inercia de tumba
en su ambición de llaga y óxido
pocos rompían en abismos
el espejismo seguro de sus ojos
y al lunático Aquél 
en el inseguro incendio de su triángulo
en que se columpiaba como niña
inquisidora y traviesa
en que arrojaba piedras de fuego
como burbujas de luna
de estrellas al universo
lo dejaban en su locura de amor
rompiendo los espejos de su propio abismo
y las botellas de su embriagante vino enamorado.

Abraham Peralta Vélez 3000000 abril






TieRRa HúMEda Poesía para que florezca el alma

sábado, 5 de abril de 2014

Kasida

Unciré con el néctar de las flores más dulces
tus pechos palpitantes como el aire de mayo.
Pintaré tus mejillas con jugo de cerezas
y vestiré tu cuerpo con rumores de pájaros.

Te haré un palacio azul en la flor de la aurora,
y pondré una corona, de claveles y nardos,
en tu rubia cabeza como un sorbo de miel,
y escribiré poemas de ilusión en tus labios.

Me abrazaré a tu cuerpo con mi ola de carne
y me hundiré en los lagos de tus ojos románticos,
y buscaré en tu esencia el maná de la vida
para nutrir mi alma de su alimento mágico.

Amor…¡y nos iremos silbando alegremente
hasta que Dios nos haga poesía entre sus manos!



JUAN CERVERA  SANCHIS JIMENEZ Y RUEDA


TieRRa HúMEda Poesía para que florezca el alma