jueves, 21 de marzo de 2013
lunes, 18 de marzo de 2013
Versos y haikús
LA LUZ NO ES NUESTRA
La luz no es nuestra.
Como la espuma,
tú y yo naufragamos.
La luz vuela y vuela
y nosotros la habitamos.
QUIEN NACE
Quien nace lleva consigo
la cepa del río.
Quien nace lleva consigo
la mar del olvido.
¡Y el río y el mar
es y es uno mismo!
¡Y el río y el mar
es y es uno mismo!
Quien nace lleva consigo
la huella y la nube,
aunque no sepa qué pisa,
aunque no sepa a dónde.
Quien nace nace perdido,
aunque sea río,
mar, huella o nube.
MULTIMILLONARIO
Multimillonario
es aquel que pierde.
Quien encuentra
el olvido,
quien al salir entra
y sin vivir vive.
HAIKUS
Todo es tan sólo
una lágrima que ríe
y duele y brilla.
Se pierde la ola
y el niño que, con ella,
jugueteaba.
Abraham Peralta Vélez
La luz no es nuestra.
Como la espuma,
tú y yo naufragamos.
La luz vuela y vuela
y nosotros la habitamos.
QUIEN NACE
Quien nace lleva consigo
la cepa del río.
Quien nace lleva consigo
la mar del olvido.
¡Y el río y el mar
es y es uno mismo!
¡Y el río y el mar
es y es uno mismo!
Quien nace lleva consigo
la huella y la nube,
aunque no sepa qué pisa,
aunque no sepa a dónde.
Quien nace nace perdido,
aunque sea río,
mar, huella o nube.
MULTIMILLONARIO
Multimillonario
es aquel que pierde.
Quien encuentra
el olvido,
quien al salir entra
y sin vivir vive.
HAIKUS
Todo es tan sólo
una lágrima que ríe
y duele y brilla.
Se pierde la ola
y el niño que, con ella,
jugueteaba.
Abraham Peralta Vélez
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| Abraham Peralta Vélez |
Lectura poética de la semana: Kabir y la sabiduría
Cambió el clima. Llueve. ¡Qué dicha sentirse vivo! Descubro lo que permanecía obstinado en su rincón: mi cuerpo, los pájaros, el olor, mis huellas recién humedecidas... Hoy me descubro, por la lluvia, vivo; por la lluvia, mi pensamiento vivo.
Hoy, con esta lluvia, paladeé el significado de la sabiduría y la poesía, porque la la verdadera poesía nos invita a desnudar la luz, nos entreabre un saber intuitivo. Nunca nos deja la puerta abierta, vacila, sospecha, y por vacilar en su eterna víspera, emociona y entusiasma o angustia y entristece. He aquí el verdadera seducción: la invitación a la luz, no la luz misma, sino el roce de lo absoluto de la luz.
La sabiduría supera toda estética, es en sí una estética, un estilo, una poética, una conquista de la forma. La sabiduría es poesía. Un poema que no suponga nada, aunque su forma sea oropel métrico, sino dice nada no sirve para nada. Es un mero lujo, una simple joya de anaquel para señoritos, una exclusividad pura para entendidos.
Alguna vez escuché a un hombre en una cantina decirle a un cursilón: "No hay que ponerle, señor romántico, maquillaje a las rosas, ellas solas dicen". Quizá la poesía sin ambages no sea la más atractiva para los estudiosos de la literatura, ni para las instituciones subsidiarias, pero será cierta y pulsante, vivificante y verdadera.
Hoy, con esta lluvia, paladeé el significado de la sabiduría y la poesía, porque la la verdadera poesía nos invita a desnudar la luz, nos entreabre un saber intuitivo. Nunca nos deja la puerta abierta, vacila, sospecha, y por vacilar en su eterna víspera, emociona y entusiasma o angustia y entristece. He aquí el verdadera seducción: la invitación a la luz, no la luz misma, sino el roce de lo absoluto de la luz.
La sabiduría supera toda estética, es en sí una estética, un estilo, una poética, una conquista de la forma. La sabiduría es poesía. Un poema que no suponga nada, aunque su forma sea oropel métrico, sino dice nada no sirve para nada. Es un mero lujo, una simple joya de anaquel para señoritos, una exclusividad pura para entendidos.
Alguna vez escuché a un hombre en una cantina decirle a un cursilón: "No hay que ponerle, señor romántico, maquillaje a las rosas, ellas solas dicen". Quizá la poesía sin ambages no sea la más atractiva para los estudiosos de la literatura, ni para las instituciones subsidiarias, pero será cierta y pulsante, vivificante y verdadera.
Kabir con su poema enamorado nos enseña la lección: no busques más alajas, tu palabra desnuda, como tu cuerpo, es suficiente y hermosa. Sus alegorías y sus metáforas descubren un saber íntimo, oculto en la naturaleza y en nosotros mismos. Su estética expresa sabiduría musical. Si su poesía ha prevalecido, no ha sido por su estructura estética propiamente, o, mejor dicho, además de ella, ha sido por su profundo saber sobre la vida que somos, sobre el camino que buscamos.
No vayas en pos del jardín florido;
¡oh, amigo!, no vayas en pos de él.
En tu cuerpo florece el más glorioso de los jardines.
Toma tu asiento sobre el loto de mil de pétalos
de ahí contempla la Belleza infinita.
de ahí contempla la Belleza infinita.
KABIR
miércoles, 13 de marzo de 2013
EL ARROZ
El arroz me recuerda a mi abuelo Pascual,
la estación de Azanaque
y los trenes que iban y venían
de Córdoba a Sevilla
y de Sevilla a Córdoba.
El arroz me recuerda
las paellas que hacía mi tío
Antonio,
las que hace mi primo
Pascual Sanchís Domínguez.
El arroz me recuerda el dulce arroz con
leche
que hacía mi tía Vicenta
deificando el limón y la canela.
Me recuerda el arroz tantos recuerdos.
Cierro los ojos. Veo. ¡Ah, Dios mío
lo que veo!
Aires de ayer, lunas de ayer, soles de
ayer.
Mis muertos resucitan.
Vísperas. Días de fiesta.
Comidas en familia. Alegría.
Tiempos aquellos tiempos
que el tiempo se llevó.
El arroz, el arroz, hoy, me devuelve
mis días más entrañables,
mis rubias ilusiones de azafrán,
mis fantasías de sal y aceite virgen,
de oliva y verdes, verdes
substanciales.
El arroz. Veo a mi madre y veo a mi
hermana.
Veo a mis tías y a mis tíos. Veo a
mis primos.
Veo a mis bellas sobrinas. A mis
sobrinos veo.
Veo y veo a mis seres queridos.
El arroz y Azanaque y mi abuelo
Pascual,
Pascual Sanchis Sanchis, tan
valenciano él,
y el primero en cultivar arroz en
tierras andaluzas.
En verdad el arroz es una maravilla,
ya que en un simple grano de arroz
caben mil vidas,
que es más y más que vida el arroz.
¡Oh, arroz mío! Mi arroz que, grano a
grano,
llena y llena mi boca de poesía,
que es poesía el arroz y corazón
latiente.
El arroz me recuerda...
¡Ay, cómo me recuerda a mi abuelo
Pascual!
...La estación de Azanaque
y los trenes que iban y venían...
JUAN CERVERA SANCHIS JIMÉNEZ Y RUEDA
Colonia San Rafael. México D. F. 12
Marzo 2013
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| EL ARROZ |
Lectura poética de la semana: Juan Ramón Jiménez, Eternidades
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| Juan Ramón Jiménez |
El libro Eternidades, de Juan Ramón Jiménez, ha sido, para mí, un regalo celestial, desde que lo encontré en alguna librería de viejo. Con él juego siempre y he invitado a mis amigos a su fortuna: abre una página al azar y llévate un poema, como el pajarito de la suerte o las galletas chinas: nunca sabes tu destino, pero está escrito y resplandece encerrado en las Eternidades.
Este libro, Eternidades, de Juan Ramón Jiménez, contiene precisión, síntesis, elegancia y sabiduría, aposturas que distinguieron siempre a este poeta andaluz. Si algo nos enseñó, sería su actitud infatigable para encontrar la expresión pura, sin requiebros emotivos, ni versos arrítmicos, ni gimoteos propagandísticos..., con plena autoridad y empeño sobre su escrito.
Eternidades se puede comenzar desde cualquier sitio, y mejor abrirlo así y llevarnos el encanto del azar. Hoy me tocó abrirlo en la página 103 con el poema XCI llamado "Canción".
XCI
CANCIÓN
Me colmó el sol del poniente
el corazón de onzas doradas.
Me levanté, por la noche,
a verlas. ¡No valían nada!
De onzas de plata, la luna
de madrugada llenó mi alma.
Cerré mi puerta, en el día,
por verlas. ¡No valían nada!
Me levanté, por la noche,
a verlas. ¡No valían nada!
De onzas de plata, la luna
de madrugada llenó mi alma.
Cerré mi puerta, en el día,
por verlas. ¡No valían nada!
JUAN RAMÓN JIMÉNEZ
martes, 5 de marzo de 2013
Hermosa
Para ella, ella, mi vida toda
Para ti, para ti, mi vida toda.
Porque eres buena, tú, eres bonita,
como unas hormiguitas embobadas
por la miel, que rompieron
su paso marcial -himno, uniforme y
bandera-,
que murieron borrachas en la luz,
en el otoño, bien muertas de lunas de
miel.
Porque eres buena, tú, eres hermosa,
y no eres una flor inútil, ni
utilitaria,
ni lavaplatos, ni te sirvo más,
y coqueteas a Dios,
y no gustas comer en charola de
sirvientes,
y te encabrita el tacón alto y la ceja
fileteada.
Porque te basta ser para ser hermosa,
con tus pechos de qué importa
y tu aroma inmenso a gaviotas limpias.
Porque pierdes el tiempo, absoluta,
como una divagante mosca
que olisquea un ramo de sonrisas,
de café en café, sencillamente,
y te basta con ser y caminar
y sentir que construyes bondades de té.
O vas y te recuestas en la espalda de
la luz
tremulenta y suave de la luna,
o vas, me das un beso y una lágrima
como unas piedrecillas de tu fe,
y dejas sin calzones a lo ruin,
y abres ventanales a la prisa.
Porque así, tan tú misma, te quiero.
Porque eres tú, bonita,
porque eres buena, tú, eres belleza,
y nadie es como tú, tan hermosa,
y nadie, nadie, nadie, te quiere como
yo,
a cristalazos locos de poesía
y a deshoras de amor
en este mundo desenamorado.
Lectura poética de la semana: I'm co-ming, Virginia, y el capítulo 10 de Rayuela de Julio Cortazar
Capítulo 10
Las
nubes aplastadas y rojas sobre el barrio latino de noche, el aire húmedo con
todavía algunas gotas de agua que un viento desganado tiraba contra la ventana
malamente iluminada, los vidrios sucios, uno de ellos roto y arreglado con un
pedazo de esparadrapo rosa. Más arriba, debajo de las canaletas de plomo,
dormirían las palomas también de plomo, metidas en sí mismas, ejemplarmente antigárgolas.
Protegido por la ventana el paralelepípedo musgoso oliente a vodka y a velas de
cera, a ropa mojada y a restos de guiso, vago taller de Babs ceramista y de
Ronald músico, sede del Club, sillas de caña, reposeras desteñidas, pedazos de
lápices y alambre por el suelo, lechuza embalsamada con la mitad de la cabeza
podrida, un tema vulgar, mal tocado, un disco viejo con un áspero fondo de púa,
un raspar crujir crepitar incesantes, un saxo lamentable que en alguna noche del
28 ó 29 había tocado como con miedo de perderse, sostenido por una percusión de
colegio de señoritas, un piano cualquiera. Pero después venía una guitarra
incisiva que parecía anunciar el paso a otra cosa, y de pronto (Ronald los había
prevenido alzando el dedo) una corneta se desgajó del resto y dejó caer las dos
primeras notas del tema, apoyándose en ellas como en un trampolín. Bix dio el
salto en pleno corazón, el claro dibujo se inscribió en el silencio con un lujo
de zarpazo. Dos muertos se batían fraternalmente, ovillándose y
desentendiéndose. Bix y Eddie Lang (que se llamaba Salvatore Massaro) jugaban
con la pelota I'm coming, Virginia, y dónde estaría enterrado Bix, pensó
Oliveira, y dónde Eddie Lang, a cuántas millas una de otra sus dos nadas que en
una noche futura de París se batían guitarra contra corneta, gin contra mala
suerte, el jazz.
— Se está bien aquí.
Hace calor, está oscuro.
— Bix, qué loco
formidable. Poné Jazz me Blues, viejo.
— La influencia de la
técnica en el arte —dijo Ronald metiendo las manos en una pila de discos,
mirando vagamente las etiquetas—. Estos tipos de antes del long play tenían
menos de tres minutos para tocar. Ahora te viene un pajarraco como Stan Getz y
se te planta veinticinco minutos delate del micrófono, puede soltarse a gusto,
dar lo mejor que tiene. El pobre Bix se tenía que arreglar con un coro y
gracias, apenas entraban en calor zás, se acabó. Lo que habría rabiado cuando
grababan discos.
— No tanto —dijo
Perico—. Era como hacer sonetos en vez de odas, y eso que yo de esas pajoterías
no entiendo nada. Vengo porque estoy cansado de leer en mi cuarto un estudio de
Julián Marías que no termina nunca.
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