sábado, 23 de marzo de 2013

Sólo tú

De caminos el mercado
lleno. Sólo tienes tú
el destino de tu tacto.
En el quizá y tahúr
he quedado maniatado.
Oler el devenir: aún;
también ha sido enterrado.
¿La fruta o el ataúd?

Abraham Peralta Vélez

Mercado

viernes, 22 de marzo de 2013

Querer


Se quisieron.
Se querían.
Se querrán.
Se seguirán queriendo.
Lo suyo era quererse cada día.
Lo suyo era quererse cada noche.
Quererse cada día.
Quererse cada noche.
Quererse, sí, quererse.
Se querían.
Se quisieron.
Se querrán.
Se seguirán queriendo.
Querer. Querer. Querer.
Darle sentido. Darle.
Darle vida a la vida.

JUAN CERVERA SANCHÍS JIMÉNEZ Y RUEDA
Colonia San Rafael. México D. F. 21 Marzo 2013.

VIAJO Y HUYO

Viajo por el soneto de la vida.
Viajo de verso en verso y rima a rima.
Viajo sin que el espacio me deprima
y viajo por un tiempo sin medida.

Huyo por el soneto de la huida.
Huyo y huyo y mi huida se sublima.
Huyo y huyo en mi huir con sed de cima
y huyo herido de ti y a toda herida.

Viajo herido de mí. Soy el viajero
que a toda prisa huye de sus pasos.
Soy el polvo doliente del camino.

Soy el arco, la flecha y el arquero.
Soy un sol que agoniza en flor de ocasos
y una sangrante aurora sin destino.

JUAN CERVERA SANCHÍS JIMÉNEZ Y RUEDA
Colonia San Rafael. México D. F. 22 Marzo 2013



PINTURAS: William Turner








lunes, 18 de marzo de 2013

Versos y haikús

LA LUZ NO ES NUESTRA
La luz no es nuestra.
Como la espuma,
tú y yo naufragamos.
La luz vuela y vuela
y nosotros la habitamos.


QUIEN NACE
Quien nace lleva consigo
la cepa del río.
Quien nace lleva consigo
la mar del olvido.

¡Y el río y el mar
es y es uno mismo!
¡Y el río y el mar
es y es uno mismo!

Quien nace lleva consigo
la huella y la nube,
aunque no sepa qué pisa,
aunque no sepa a dónde.  
Quien nace nace perdido,
aunque sea río,
mar, huella o nube.


MULTIMILLONARIO
Multimillonario
es aquel que pierde.
Quien encuentra
el olvido,
quien al salir entra
y sin vivir vive.


HAIKUS
Todo es tan sólo
una lágrima que ríe
y duele y brilla.

Se pierde la ola
y el niño que, con ella,
jugueteaba.


Abraham Peralta Vélez
Abraham Peralta Vélez

Lectura poética de la semana: Kabir y la sabiduría

Cambió el clima. Llueve. ¡Qué dicha sentirse vivo! Descubro lo que permanecía obstinado en su rincón: mi cuerpo, los pájaros, el olor, mis huellas recién humedecidas... Hoy me descubro, por la lluvia, vivo; por la lluvia, mi pensamiento vivo.

Hoy, con esta lluvia, paladeé el significado de la sabiduría y la poesía, porque la la verdadera poesía nos invita a desnudar la luz, nos entreabre un saber intuitivo. Nunca nos deja la puerta abierta, vacila, sospecha, y por vacilar en su eterna víspera, emociona y entusiasma o angustia y entristece. He aquí el verdadera seducción: la invitación a la luz, no la luz misma, sino el roce de lo absoluto de la luz.

La sabiduría supera toda estética, es en sí una estética, un estilo, una poética, una conquista de la forma. La sabiduría es poesía. Un poema que no suponga nada, aunque su forma sea oropel métrico, sino dice nada no sirve para nada. Es un mero lujo, una simple joya de anaquel para señoritos, una exclusividad pura para entendidos.

Alguna vez escuché a un hombre en una cantina decirle a un cursilón: "No hay que ponerle, señor romántico, maquillaje  a las rosas, ellas solas dicen". Quizá la poesía sin ambages no sea la más atractiva para los estudiosos de la literatura, ni para las instituciones subsidiarias, pero será cierta y pulsante, vivificante y verdadera.

Kabir con su poema enamorado nos enseña la lección: no busques más alajas, tu palabra desnuda, como tu cuerpo, es suficiente y hermosa. Sus alegorías y sus metáforas descubren un saber íntimo, oculto en la naturaleza y en nosotros mismos. Su estética expresa sabiduría musical. Si su poesía ha prevalecido, no ha sido por su estructura estética propiamente, o, mejor dicho, además de ella, ha sido por su profundo saber sobre la vida que somos, sobre el camino que buscamos. 


No vayas en pos del jardín florido;
¡oh, amigo!, no vayas en pos de él. 
En tu cuerpo florece el más glorioso de los jardines.

Toma tu asiento sobre el loto de mil de pétalos 
de ahí contempla la Belleza infinita.

KABIR


miércoles, 13 de marzo de 2013

EL ARROZ


El arroz me recuerda a mi abuelo Pascual,
la estación de Azanaque
y los trenes que iban y venían
de Córdoba a Sevilla
y de Sevilla a Córdoba.
El arroz me recuerda
las paellas que hacía mi tío Antonio,
las que hace mi primo
Pascual Sanchís Domínguez.
El arroz me recuerda el dulce arroz con leche
que hacía mi tía Vicenta
deificando el limón y la canela.
Me recuerda el arroz tantos recuerdos.
Cierro los ojos. Veo. ¡Ah, Dios mío lo que veo!
Aires de ayer, lunas de ayer, soles de ayer.
Mis muertos resucitan.
Vísperas. Días de fiesta.
Comidas en familia. Alegría.
Tiempos aquellos tiempos
que el tiempo se llevó.
El arroz, el arroz, hoy, me devuelve
mis días más entrañables,
mis rubias ilusiones de azafrán,
mis fantasías de sal y aceite virgen,
de oliva y verdes, verdes substanciales.
El arroz. Veo a mi madre y veo a mi hermana.
Veo a mis tías y a mis tíos. Veo a mis primos.
Veo a mis bellas sobrinas. A mis sobrinos veo.
Veo y veo a mis seres queridos.
El arroz y Azanaque y mi abuelo Pascual,
Pascual Sanchis Sanchis, tan valenciano él,
y el primero en cultivar arroz en tierras andaluzas.
En verdad el arroz es una maravilla,
ya que en un simple grano de arroz caben mil vidas,
que es más y más que vida el arroz.
¡Oh, arroz mío! Mi arroz que, grano a grano,
llena y llena mi boca de poesía,
que es poesía el arroz y corazón latiente.
El arroz me recuerda...
¡Ay, cómo me recuerda a mi abuelo Pascual!
...La estación de Azanaque
y los trenes que iban y venían...

JUAN CERVERA SANCHIS JIMÉNEZ Y RUEDA
Colonia San Rafael. México D. F. 12 Marzo 2013


EL ARROZ

Lectura poética de la semana: Juan Ramón Jiménez, Eternidades

Juan Ramón Jiménez
El libro Eternidades, de Juan Ramón Jiménez, ha sido, para mí, un regalo celestial, desde que lo encontré en alguna librería de viejo. Con él juego siempre y he invitado a mis amigos a su fortuna: abre una página al azar y llévate un poema, como el pajarito de la suerte o las galletas chinas: nunca sabes tu destino, pero está escrito y resplandece encerrado en las Eternidades.

Este libro, Eternidades, de Juan Ramón Jiménez, contiene precisión, síntesis, elegancia y sabiduría, aposturas que distinguieron siempre a este poeta andaluz. Si algo nos enseñó, sería su actitud infatigable para encontrar la expresión pura, sin requiebros emotivos, ni versos arrítmicos, ni gimoteos propagandísticos..., con plena autoridad y empeño sobre su escrito.

Eternidades se puede comenzar desde cualquier sitio, y mejor abrirlo así y llevarnos el encanto del azar. Hoy me tocó abrirlo en la página 103 con el poema XCI llamado "Canción".

XCI
CANCIÓN 
Me colmó el sol del poniente
                          el corazón de onzas doradas.
                          Me levanté, por la noche,
                          a verlas. ¡No valían nada!

                          De onzas de plata, la luna
                          de madrugada llenó mi alma.
                          Cerré mi puerta, en el día,
                          por verlas. ¡No valían nada! 


 JUAN RAMÓN JIMÉNEZ