Por Norma Bazua -escritora y crítica mexicana
Juan Cervera es su poesía de imágenes
diarias, en él lo cotidiano se embellece por el acierto de una palabra que lo revela
así, sencillamente en el lenguaje coloquial, ligado a la tradición española y tan magistralmente ha revalorado León Felipe, en un realismo para gritar, para
blasfemar, para señalar, para destacar con crudeza lo que vemos por tan nuestro, tan diario.
Toda su poesía es un acto de fe, un
manifiesto poético de humanidad, de hombría en el sentido más lleno del término,
de un hombre de ama, sufre, llora, blasfema, odia, se angustia. Logra decir con
poesía, con voz alta, lo que todos queremos gritar: la identidad con todos los hombres de
la tierra. Por eso, su poesía, es un grito manifiesto en palabra de tierra diaria, palabra
sencilla, que “Vive sembrando amor, dándose como el trigo a la tierra”, porque en
Juan Cervera, poeta y hombre, son la misma cosa; en él se acaban esas discusiones sobre “una
es la obra y otra el hombre”.
RETRATO DE JUAN
CERVERA
Este Juan que no
cabe en su esqueleto
y en pan y vino
trueca su bravura,
trajo trozos de
vida en su alfabeto
y su alforja
poblada de llanura.
Convive a guerra y
muerte sin secreto.
En joya de
nostalgia su figura.
Reúne algo del
pueblo y el abeto.
Comparte su
pobreza con holgura.
Tiene la voz
ardida entre destierros,
el espíritu libre
de la hombría
y la honradez de
trigos y de hierros.
Español de la
férrea rebeldía
conversa con
labranzas y cencerros
del vivir en
agónica agonía.
HORACIO ESPINOSA
ALTAMIRANO
-poeta
mexicano-
TieRRa HúMEda
Poesía para que florezca el alma