jueves, 6 de septiembre de 2012
miércoles, 5 de septiembre de 2012
Ayocuan Cuetzpaltzin, poeta de la amistad
Abraham Peralta Vélez
¡Qué permanezca la tierra!
¡Qué estén en pie los montes!
Así venía hablando Ayocuan Cuetzpaltzin.
En Tlaxcala, Huexotzinco.
Que se repartan
flores de maíz tostado, flores de cacao.
¡Qué permanezca la tierra!
Canto breve, pregonado por el poeta, Ayocuan de Tecamachalco, durante
sus recorridos por los caminos de Tlaxcala. Exclamaciones que
anhelan, ante “la región del momento fugaz”, un ser eterno, una
permanencia. “¡Qué permanezca la tierra! / ¡Qué estén en pie
los montes!”. Su grito angustioso insiste en permanecer, su voz
pregona al Dador de vida, como si la tierra y los montes fueran él
mismo, destinados a la fugacidad de la vida.
El poeta -el hombre- y la naturaleza se funden en uno mismo, en el
anhelo por lo eterno, la voz, el canto y la forma natural -la tierra,
los montes- expresan una exclamación de vida perenne, un chispazo
del Dador de vida, porque “del interior del cielo vienen/ las
bellas flores, los bellos cantos”, como dice en otro poema. Es tal
la manera de fundirse con la naturaleza, que pide por ella, sin
importar la enunciación de él mismo, como si ella fuera una
extensión de sí mismo, un amor que conforma su ser en total
desprendimiento.
Anhelar que permanezcan la tierra y los montes significa querer la
vida más allá de uno mismo, implica trascender el yo por amor a lo
otro, en el valor sumo de la amistad, el cariño y el agradecimiento
por los bienes recibidos. Dice en otro poema: “Gocemos, oh, amigos,/
haya abrazo aquí./ Ahora andamos sobre la tierra florida./ Nadie
hará terminar aquí/ las flores y los cantos/ ellos perdurarán en
la casa del Dador de vida”.
He aquí que lo salva el anhelo del canto, ante la “región del
momento fugaz”. Vivir para morir, y, para vivir cantar. Sólo se
devela el misterio si se canta, como el Dador de vida cobra forma a
través de la tierra y de los montes, así cobra forma y expresión a
través de las “las bellas flores y los bellos cantos”. El
poeta, el cantor de flores, es una expresión de la eternidad, y
Ayocuan Cuetzpaltzin, valora la eternidad sólo a través de la
amistad y la repartición de los bienes del Dador.
“Que
se repartan/ flores de maíz tostado, flores de cacao./ ¡Qué
permanezca la tierra!” Sólo si se reparten las flores permanecerá
la tierra. Aquí la exclamación, tras las anáforas cantoras,
pareciera no una expresión de angustia, sino de gozo por repartir lo
suyo. Es constante el símbolo de la flor, como la más pura
expresión de la fertilidad y la belleza. Aquí la flor, distinta del
símbolo de la fugacidad en Occidente, cobra un sentido de flor
inmarcesible.
Además,
son flores de “maíz tostado” y de “cacao”, alimento básico
en la nutrición de la época prehispánica, es decir, esencial para
la supervivencia del ser humano. Esto dentro del poema conlleva a la
repartición de la esencia de la vida, en este caso serían la flores
del Dador de vida, el aliento para no morir, el anima
o el
alma como occidentalmente le conocemos. Así mismo, es un expresión
de amorosa amistad, porque “la amistad es lluvia de flores
preciosas”.
En conclusión, este breve canto, aunado con otros de sus versos,
expresa la estrecha relación del poeta -el hombre prehispánico- con
la naturaleza, donde el anhelo de permanencia por algo oculta la
verdad de su adiós, puesto que si fuera ese algo perenne, no habría
deseo por querer su eternidad. A la vez, se trasciende, porque la
tierra es él mismo, que anhela permanecer, y sólo lo logrará si
repate festivimente su canto de flor esencial.
lunes, 3 de septiembre de 2012
Haikus -o enseñanzas del colibrí-
Al colibrí
nadie lo enjaula, sino
el corazón.
Al colibrí
si lo aprisionas muere
de fantasía.
El colibrí
viene a picar la flor
y amor se va.
El colibrí
a libérrimas flores
aprisionado.
Al colibrí
que amas deja volar
y volverá.
Como un ángel
que viene a tu ventana
el colibrí.
nadie lo enjaula, sino
el corazón.
Al colibrí
si lo aprisionas muere
de fantasía.
El colibrí
viene a picar la flor
y amor se va.
El colibrí
a libérrimas flores
aprisionado.
Al colibrí
que amas deja volar
y volverá.
Como un ángel
que viene a tu ventana
el colibrí.
Abraham Peralta Vélez
Una sílaba
Una sílaba,
¡y ya!
Sólo,
solamente
una sílaba.
Basta,
y es más que suficiente,
una sílaba.
Digo, sí, digo.
Digo simplemente
una sílaba:
Tú.
Y no hay más que decir,
pues ya está dicho todo.
JUAN CERVERA SANCHIS JIMÉNEZ Y RUEDA
México D. F., 3 Septiembre 2012
viernes, 31 de agosto de 2012
Mi tristeza
como los negros ojos de la noche;
en ella caben mundos
que hace siglos murieron
y, con los mundos muertos,
millones de criaturas y civilizaciones
que ya no son ni polvo.
Mi tristeza es tan honda
como los hoyos negros de las blancas
galaxias
y los soles viudos y los planetas
huérfanos.
No tiene cura, ¡ay!, no tiene cura
esta tristeza mía siempre tan honda y
triste
como el fondo del fondo
de la vida y la muerte
en donde el Todo gime
y la Nada se viste de silencio
y los gritos son gritos,
aunque nadie los oye,
y mañana es ayer y nadie alcanza
a sospechar en dónde queda el hoy
y, menos, vida mía, tú y yo,
perdidos de antemano
en los cielos del Limbo,
donde tienen cabida
todos y cada uno de los Limbos,
incluidos, mi amor, nuestros dos
tristes Limbos.
JUAN CERVERA SANCHÍS JIMÉNEZ Y RUEDA
México D. F., Colonia San Rafael, 19n
Agosto 2012
HAIKUS
Y floreció
la luz de tu aroma
en el ocaso.
Me estremecen
los pétalos al viento
de tu aroma.
Poro a poro
te desnuda tu aroma
despetalado.
Cierro los ojos
respiro tu verdad
humedecida.
Entra y se va
un ángel de esencias
por mi ventana.
Vuela el perfume
como las mariposas
entre el viento.
Abraham Peralta Vélez
la luz de tu aroma
en el ocaso.
Me estremecen
los pétalos al viento
de tu aroma.
Poro a poro
te desnuda tu aroma
despetalado.
Cierro los ojos
respiro tu verdad
humedecida.
Entra y se va
un ángel de esencias
por mi ventana.
Vuela el perfume
como las mariposas
entre el viento.
Abraham Peralta Vélez
Acertijo
Busco en mis palabras la forma de acercarme
a ti
nace en mi corazón el deseo de estar
contigo,
saber de ti
tener de ti
Muerdo mis cadenas y colapso,
mis pasos
llegan a donde
no estás
a donde siempre mi imaginación te
espera,
a ese lugar donde no puedo cerrar los ojos
Verme en tus verdes paraísos es
una fantasía hermosa;
mis labios piden tu nombre
con la esperanza
de que
en algun
lugar
en cualquier momento
los tuyos también necesiten los míos.
Fabián López Jiménez -el poeta de tepito-
a ti
nace en mi corazón el deseo de estar
contigo,
saber de ti
tener de ti
Muerdo mis cadenas y colapso,
mis pasos
llegan a donde
no estás
a donde siempre mi imaginación te
espera,
a ese lugar donde no puedo cerrar los ojos
Verme en tus verdes paraísos es
una fantasía hermosa;
mis labios piden tu nombre
con la esperanza
de que
en algun
lugar
en cualquier momento
los tuyos también necesiten los míos.
Fabián López Jiménez -el poeta de tepito-
Suscribirse a:
Entradas (Atom)