martes, 30 de julio de 2013
domingo, 28 de julio de 2013
CARACOL
Porque mi alma
te contiene,
porque mi cuerpo
te contiene,
ya nunca estaremos lejos.
El cascabel de Dios,
el caracol del mar,
contiene todos los mares,
y tu pulso el pulso
de los mares de Dios.
En un vaso de mar
el segundero
de la galaxia vibra.
Las piedras soñaron ser aves
y las aves creyeron ser olas.
Nada está afuera del latido.
Nada está ausente.
Nado en la memoria del mar.
Vibra en tu alma mi alma.
Alma de mi alma eres,
cuerpo de mi cuerpo.
Somos una sola alma
y un cuerpo solo
en el absoluto encuentro
de Dios, que es amor,
y el amor, tú y yo.
Abraham Peralta Vélez
| CARACOL |
miércoles, 17 de julio de 2013
Reír o llorar
No sé si reír o llorar. No lo sé.
Cuando lloro, río,
como la lluvia llora cuando ríe.
Sonrío amargamente
y lloro de alegría
porque he vivido, bien o mal,
mal y bien, he vivido,
y no hay gozo más grande que vivir,
y no hay pena más grande que vivir,
reír y llorar, llorar y reír,
y ser uno mismo y no otro
y ser el espejismo de la luz
y la espina del mar
en este fugitivo instante
entre millones y millones
de muertos que no nacieron
y de muertos por nacer.
Ser uno mismo llanto y alegría
y reír cuando lloramos,
y llorar cuando reímos,
porque estamos clavados
ante el ojo de Dios
en esta pasión de olas,
en esta cruz de mar
y en este vaivén de luz apasionada.
Abraham Peralta Vélez 15 de julio 2013
TieRRa HúMEda Poesía para que florezca el alma
lunes, 15 de julio de 2013
Mudanza
Cuanta casa tomada
y cuanta despojada aurora
yerra con su pasión contenida
en cajas y alas rotas
y en bolsas de basura.
Parecieran auroras peregrinas,
polvareda de luz que se resiste
a la impotente soga del
suicidio.
En mudanza perpetua
la esperanza
perpetúa su herida
y firme se sostiene
por un triste hilillo de alegría,
que, por sobre la pena y la mudanza,
se vive manantial inmarcesible.
Abraham Peralta Vélez 9 de julio de
2013
domingo, 14 de julio de 2013
Palabras de despedida a Juan Cervera Sanchís Jiménez y Rueda
Por fin vuelves, amigo mío.
Por fin, por fin, por fin...
¡Qué vida!, de sobresalto en sobresalto
reíamos y esperábamos.
La víspera de los mil cafés.
Las mil y una vueltas al corazón.
Las caminatas temblorosas.
La lluvia y la lluvia y la lluvia.
Ay, amigo mío, qué regreso.
El futuro, que esperábamos con ansia,
ya es pasado y el pasado mi presente.
A penas y puedo decir lo que siento.
Nadie te lo va a creer,
nadie me lo va a creer,
tu vida, tu vida... tu palabra.
Y los ángeles del destino,
que te llevan, que me traen,
han dado vuelta y vuelta a tu vida.
La realidad, ¿quién puede domeñarla?
Adelante, adelante, adelante,
y tal y cual, amigo mío,
padre, hermano, maestro.
Sin ti yo no sería yo.
Gracias. Muchas gracias.
Con esta no me despido.
No nos decimos adiós.
No hay adiós que no sea encuentro.
Sé que no te has ido,
porque en mi alma,
porque en mi alma...
Y ahora, en esta hora,
en este segundo perenne,
en esta noche a corazón abierto
en que por fin vuelves a tu querido sueño,
en esta hora
en que te espera tu promesa,
no sé cómo, no sé cómo,
no sé cómo contener mi llanto,
contener la herida del adiós,
la herida con que me encuentro.
Abraham Peralta Vélez 14 de julio de 2013
TieRRa HúMEda Poesía para que florezca el alma
Por fin, por fin, por fin...
¡Qué vida!, de sobresalto en sobresalto
reíamos y esperábamos.
La víspera de los mil cafés.
Las mil y una vueltas al corazón.
Las caminatas temblorosas.
La lluvia y la lluvia y la lluvia.
Ay, amigo mío, qué regreso.
El futuro, que esperábamos con ansia,
ya es pasado y el pasado mi presente.
A penas y puedo decir lo que siento.
Nadie te lo va a creer,
nadie me lo va a creer,
tu vida, tu vida... tu palabra.
Y los ángeles del destino,
que te llevan, que me traen,
han dado vuelta y vuelta a tu vida.
La realidad, ¿quién puede domeñarla?
Adelante, adelante, adelante,
y tal y cual, amigo mío,
padre, hermano, maestro.
Sin ti yo no sería yo.
Gracias. Muchas gracias.
Con esta no me despido.
No nos decimos adiós.
No hay adiós que no sea encuentro.
Sé que no te has ido,
porque en mi alma,
porque en mi alma...
Y ahora, en esta hora,
en este segundo perenne,
en esta noche a corazón abierto
en que por fin vuelves a tu querido sueño,
en esta hora
en que te espera tu promesa,
no sé cómo, no sé cómo,
no sé cómo contener mi llanto,
contener la herida del adiós,
la herida con que me encuentro.
Abraham Peralta Vélez 14 de julio de 2013
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| Foto: Juan Cervera Sanchís J. y R. en el EMYR. Tomada por Joaquín Gutiérrez Niño |
TieRRa HúMEda Poesía para que florezca el alma
viernes, 12 de julio de 2013
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