domingo, 9 de marzo de 2014

Cigüeñas de tres colores

-capricho-

Cigüeñas de tres colores
en las torres de mi vida,
y, entre veletas inquietas,
revuelos de gorriones.
Palomas blancas y azules.
Moscardones.
Hormigas y mariposas.
Ruiseñores.
Nubes de algodón temblante
y temblores
de golondrinas soñantes
y cautivadoras flores.
Te digo que el Sol me ha dicho
que se han desdicho los óles
y entre óles y olés la Luna
se acostó conmigo anoche.
Ya sé que dicen de mí
que soy sólo un pobre hombre.
Que digan de mí, que digan
que apenas si tengo nombre,
pues yo sé, y muy bien, que tengo
cigüeñas de tres colores
en las torres de mi vida,
y, entre veletas inquietas,
revuelos de gorriones.

JUAN CERVERA SANCHIS JIMENEZ Y RUEDA

8 Marzo 2014.LORA DEL RÏO, Sevilla, ANDALUCIA.






TieRRa HúMEda Poesía para que florezca el alma

Haikú

En mi ventana
se acoda, avecilla,
la luz del sol.

Abraham Peralta Vélez



TieRRa HúMEda Poesía para que florezca el alma

jueves, 6 de marzo de 2014

Fuego y ceniza

Sólo espero mi muerte, el matrimonio
con mi novia la Tierra, humedecida
de universo esencial y nueva vida,
para ser, con Cleopatra, Marco Antonio.
Y espero el vino negro del olvido
y el cósmico espesor de tu caverna
y la roja ebriedad que, en tu taberna,
endiosará mi mito desvalido.
Que mirlo esquizofrénico levanto,
en mi jaula de huesos desolados,
un victorioso paso de soldado
y dueño de mi lengua vivo y canto.
Canto y vivo en el agua, en las semillas,
en la electricidad y el movimiento
y mi luna de miel juega en el viento
con tu reino de nubes amarillas.
Que estoy loco de atómicos candados
y el tiempo porvenir tendrá mi amor,
pues vine yo a esta vida por error
de dos amantes sueños maltratados.
De dos sueños amantes convertidos
en púrpura de Tiro adolorida.
Soy la grímpola ciega de una herida
clamando sin sentido en tus sentidos.
Es por eso, te digo, que yo espero
el fin de esta mirada y este tacto
para iniciar contigo, oh Luz, mi acto
último y que será mi acto primero.

JUAN CERVERA SANCHIS JIMENEZ Y RUEDA



TieRRa HúMEda Poesía para que florezca el alma

Calaveras

Si llueven millones de hojas
y millones de aves, llueven;
si llueven millones de insectos,
y millones de hombres, llueven;
todo se lo traga el vapor de la luz.
Insectos de luz, somos.
Lluvia de luz, somos.
Soledades de luz, somos.
Habitamos un cementerio.
Que todos los días son días de muerto.
Calaveras de azúcar. Calaveras de sal.
Calveras de flor, de ave y de canto.
No te creas el centro, sino de calavera;
porque cuando mueras el sol volverá a salir,
las aves volverán a llover,
la flores volverán a llover,
los niños volverán a llover,
pero tú nunca, como yo, volverás a llover.
Sal, pues, a preocuparte por tu pena mientras puedas.
Sal, pues, a cuidar con tu escopetón el edificio del amo.
Sal, pues, que a la luz del universo poco le importa.
Yo me voy a bailar flores de calaveras
con los niños del barrio
bien desnudo como las gotas que caen al llover.

Abraham Peralta Vélez marzo 2014





TieRRa HúMEda Poesía para que florezca el alma

viernes, 21 de febrero de 2014

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Hoy no sé escribir bien este poema
y te diré que la vida es miserable
y te diré que no encuentro un ala
para escribir a pecho abierto este poema;
ni tengo hoy los huevos para decirte amor
porque se necesita coraje de luz
para seguir en el amor de una alegría;
para seguir en la llaga del colibrí
y creer que una flor puede llenar nuestros bolsillos.
Pero hoy no sé escribir bien este poema
y de largo aliento alargo este coraje mal escrito
que parece más bien un piedrazo
a los cristales de la angustia de esta geografía
en que se muere de hambre toda flama adolescente
en que se muere de muerte toda flama adolescente.
Hoy que mi palomar es aplomante
que se me retuerce la espina en mi garganta
y tengo unas profundas ganas de llorar
y tengo unas profundas ganas de chingar;
hoy, como siempre,
cada noche en que la tos de las olas me revuelca
y me levanta a seguir el canto
por el sexo jugoso del insomnio,
escribo a martillazos
para sentir que vivo aún de alguna manera
en este campoinsanto de cerraduras,
en este campo de guerra domesticada,
para construir la hoz de una galaxia invisible
que pueda cortar de raíz esta miseria.
Sólo sé, pues, escribir errado y libre,
reiterativamente,
este intento de incendiar mi desdicha
en el jugo de la nube aquella
que se para en las esquinas de mi sangre
que un tanto ajada entre sus muslos de flama
me llueve aún por la rajadura de su esperanza
para liberarme de este alígero peso enamorado
en que crecí de raíz en mis vagalescencias.

Abraham Peralta Vélez febrero 201400







TieRRa HúMEda Poesía para que florezca el alma

miércoles, 19 de febrero de 2014

Heridas

Es la memoria del olvido,
es la memoria de la herida,
es la memoria que sangra
de la herida
abierta de par en par al amor
quien puede abrir y desarmar 
la pátina de odio
y hundir el crucero del aroma
a los imbéciles.
En tanto que, quien olvida sus heridas
está condenado a herir,
en el hondo desierto de su herida.

Abraham Peralta Vélez 

Tierra Húmeda


TieRRa HúMEda Poesía para que florezca el alma