domingo, 5 de junio de 2011

Hiakus


La alondra ciega
creía viendo hacia dentro
que era  una estrella.

El colibrí
volaba y revolaba
por  el jardín.

El surtidor
jugaba con el agua
envuelto en sol.

Las niñas  flores
bordaban en las nubes
vivos colores.

El limonero
encendido  de frutos
era un portento.

Entre las rosas
despertaban la envidia
las  mariposas.

El hechizante
aroma de los  nardos
poblaba el aire.

Un ruiseñor
extasiado soñaba
sueños de amor.

La  noche en pleno
rendía  culto al jardín
y al jardinero.

La tierra viva
del jardín era un canto
de raíces místicas.

JUAN CERVERA SANCHIS
México D. F.,  5 Junio  2011

viernes, 3 de junio de 2011

Matamos


Matamos al ruiseñor
y enjaulamos a la alondra.

Vamos de  mal  en peor,
si ya  andábamos errados
ahora se agranda el error.

  JUAN CERVERA  SANCHIS
  México D. F., 23 Mayo 2011

martes, 24 de mayo de 2011

AL SUR

(Crónica de un citadino)

“¡A la chingada con todo!”
Y se fue lleno de hambre
dejando el traje colgado
en el perchero del olvido.

Vivía en un departamento
nuevo del urbano mundo,
amordazado de ajenos
deseos sobre su persona.
Era parte de un teatro
que no quería. Quería
lo que querían que quisiera.

Entonces siempre ocultaba
marihuana en la cartera
para quitarse la corbata,
¡no sé qué ennudada inercia!
-Qué triste sabe el túnel
que te seca la memoria-.

Soñaba. Soñaba. Soñaba.
Ante su fiera realidad.
Y para ello ni siquiera
necesitaba marihuana.

Fue un día igual a siempre
cuando fue que desbordó
su corazón de gaviotas.

Agarró carretera a pie
sin rumbo tan sólo rumbo
al mar del sur azulado
que guardaba en su memoria.

Hace tiempo, el tiempo
de la infancia papalotera,
un día, un sólo día,
le bastó para enamorarse
de un Puerto Escondido
en los mares de Oaxaca.

¿Y el dinero? Dinero todo
para su futuro tiempo
lo sacó en un arrebato
de albatros y veletas
y gaviotas encendidas.

“¡A la chingada con todo!”
Dejó la licenciatura,
la maestría y el doctorado,
en el perchero del olvido,
por la encabalgadura
de un sueño que lo hería
y le volaba los sesos
hasta alocarlo borracho.

Se dio cuenta, agriamente.
Lo que parecía tan suyo
y costó tanto dinero
y arraigado a su costumbre
¡nada!, de nada era dueño.

Toda materia era finita
o propensa al embargo
o la huída, ay, mujer.
Cada encuentro traía
la despedida próxima,
la ilusión evanescente.

Sin dinero que alcance.
Y el negocio no era suyo.

“Cuando muera el alma
volverá a su energía
y mi cuerpo quedará
en raíz del fuego, la tierra.

Ni este cuerpo, ni esta alma,
ni este mundo traicionero,
que vivo tan mío, siento
quedará sin mí, sabe dónde.”

-Nada. Nada. Nada es nuestro-.

Lleno de hambre inacabable
se fue al mar del sur buscando
el sueño que traía atorado,
desde siempre, en la espalda.

¡Cómo en su mirada jaula
revoloteaban zanates
heridos de grandes vuelos!

Se fue al Puerto Escondido
que hería su memoria.
En el camino descubrió
cómo es andar sin equipaje
en los pasos del sueño.

Conoció la siembra herida,
los infiernos pequeños,
el silencio de la neblina
y el agua en los zapatos.

“Se sale de un taladro diario, 
para llegar al machete.
Pero está el mar”. Se dijo.

Y llegó. Pasó pronto el sueño.
Lo que nunca esperó
del mar de su sueño,
fue el hastío de la ciudad.

Llegó ola a ola, monótonamente.

Entonces, encarcelado
en el sueño conseguido,
lúgubre lobo de mar,
se tumbó decididamente
en la hamaca del sueño
engaviotado.
                    Nada más
vivo que una fogata
a la orilla de la arena.

Abraham Peralta Vélez. SOÑANDO. 10 de mayo de 2011

jueves, 19 de mayo de 2011

Hablo con mis amigos


Hablo con mis amigos,
¿qué  mierda  está pasando?
Mis amigos, más  pobres  cada día,
andan todos  colgados y pendientes
del siempre frágil  hilo
de la afilada  espada de Damocles.
Mis amigos  se quejan y se quejan
y  no falta entre ellos el que habla de suicidio.
Lo  terrible es que uno, al pie del precipicio,
no ve  manera  alguna de ayudarles.
La  cosa  está de bala  en la  cabeza
y  putísima  madre ante tanto terror,
que ahí están los señores terroristas
en sus seguras oficinas jugando con las leyes.
Ahí están rodeados de fieros guardaespaldas,
por lo que día con día resulta más difícil
seguir sobreviviendo para  aquellos que aún creen
en el trabajo limpio  y en la  honradez sin cuento.
Encontrar un  trabajo está más que imposible.
Crecen los  pobres, crecen, crecen y crecen.
Son ya una amarga y dolorosa plaga.
¿Qué mierda  está pasando?
Está  pasando, sí, que cada vez los ricos,
que cada vez son menos, son a la vez más ricos.
Los  bancos nunca pierden. Nunca, nunca.
Hablo con mis amigos,  hablo y  hablo
y no vemos por dónde,
y menos para cuándo, esto  podrá  cambiar.
Sin apenas un sorbo  de esperanza
nos  morimos de sed y se desata,
el aire huele a muerte, la violencia sin freno
ante tanta  injusticia, porque es la injusticia
y sólo  la injusticia la causa de esta triste
y  brutal realidad que nos acosa.
Hablo con mis amigos,  hablo y  hablo,
¡ah desesperación  desesperada!,
mientras que  me pregunto cegado por la rabia:
¿Qué  mierda  está pasando?

 JUAN  CERVERA  SANCHIS
 México D. F.,   18 Mayo  2011

viernes, 13 de mayo de 2011

Corazón vagabundo

Con el hogar del fuego,
mi corazón, alumbro entre la lluvia,
miro rostros ajenos,
descubro a las sombras como un gato
perdido, una mano
a la niebla, y a veces una trampa
hiere el fuego encendido,

mi corazón, alumbra entre la lluvia,
descubre al caminar
el rostro del deseo, la prisión
por lo ajeno, el intento
del vacío: querer ser aquella estrella
que al parecer no sufre,
que ni si quiera existe, y los hace
vestir con ropa ajena.

Y si llegasen a lograr la luz  
se deshace en sus manos,
comienza un recién nacido miedo:
un terror a ser libre,
a crear la propia arquitectura
del corazón del alma;

y se prefiere volver a prisión,
se enciende la tele
o se sale uno al bar, mientras no deja
de sangrar el impulso
de querer y querer y por querer
nunca ser uno mismo,
ni estar, estando en el hogar del fuego
en absoluto silencio.

Es fácil vestir el cuerpo a la moda,
originar deseo,
atraer para matar moscas, cercar,
pero qué arduo dolor
ser dueño de sí mismo y del impulso
del cuerpo, armonizar

el hogar del fuego, el corazón,
que es dueño de sí mismo.
Y uno se encuentra detrás, queriendo,
ser uno mismo, con el
fuego del corazón entre la lluvia.

5 de mayo, 2011. Después de una larga caminata. Abraham Peralta Vélez

Juan Cervera Sanchís, poemas

SE  PREGUNTABA
Se preguntaba
la rosa vieja y ajada:

¿En dónde están hoy aquellos
que ayer  tanto me adulaban?

La rosa  vieja,  la rosa
desolada;
la rosa  sola en su sola
soledad  desencantada.

México D. F., 8 Mayo 2011

EL PODER
El poder,
el verdadero poder,
no se ve,
que siempre ha sido invisible
y será siempre invisible
el verdadero poder.
  
México D. F.,  mayo 2011

RECUERDO
Recuerdo vidas  pasadas,
recuerdo un  remoto ayer
y un hoy que ya es  mañana.

Recuerdo aquello que fue,
aquello que  ya es  recuerdo
y que ya  no ha  de  volver.

Vidas  pasadas recuerdo,
muertes recuerdo también
y, entre recuerdo y recuerdo,
sé  que  volveré a  nacer,
sé que  volveré  a  morir
y, porque  sé lo que sé,
en verdad  preferiría
no saber.

México  D. F.,  5 Mayo 2011