domingo, 21 de abril de 2013

Prefiero ser cerdo


Pertinaces y cantores, los estúpidos se embravecen en el estadio para rendirle pleitesía a unos hombrecitos musculosos que van tras el balón. La estupidez humana no tiene límite, y, tan estúpida es, que se reproducirte pronto y en exceso, triunfante y servicial. Si no fuera estúpida, cesaría.
Los estúpidos adoran a un perro cazador que dribla cualquier obstáculo con tal de morder un gol. Y crean banderas y cantos y pierden los sesos en un vaso gigantesco de cerveza. ¡Qué gran civilización la nuestra, vaya que sí!
Jamás he visto a un cerdo rendirle culto a un pedazo de juego, quizá porque no es inteligentísimo como el hombre y sólo satisface sus instintos. Quizá esa inteligencia sea, en verdad, estupidez; y el instinto del cerdo sea verdadera inteligencia, porque jamás lo he visto adorar a quien le roba el alma de su cartera.
Sólo sé que existe un insecto que idolatra la mierda y la conserva y no es el hombre, aunque tal parece. Es el placer de la mierda en los sesos. Y la adrenalina que enajena a un perro tras una liebre. El instinto y la mecánica tras el gol, la ganancia y pérdida, valores de la industria del hipódromo.  
Como el dipsómano, el aficionado disfruta de su embriaguez, aunque sabe muy bien que su placer le traerá murciélagos a la cabeza y al estómago. ¿Quién que sabe que algo lo destruye, lo idolatra?  
El fútbol es un digno reflejo de una sociedad que se conforma con el circo, aunque le falte el pan, la salud, la religión, el arte y el pensamiento, es decir, aunque le falten los rasgos que lo conservan humanamente. 
El hombre, al reducir su capacidad de conciencia a la idolatría de un trapo sin valores, se convierte en un completo estúpido: un acto que reduce al hombre a las patadas. Si esto es la inteligencia, prefiero ser cerdo.
DON NADIE

Messi
 
Prefiero ser cerdo

viernes, 19 de abril de 2013

Nací


Nací lleno de vida.
Nací lleno de amor.
Nací lleno de luz
y, entre unos y otros,
me llenaron de muerte,
me llenaron de ira,
me llenaron de sombras
y heme aquí todavía, y pese a todo,
creyendo en la poesía,
creyendo en la belleza
y, al margen de las casas de bolsa
y de los bancos,
dándole vuelo al aire de una vieja,
y a la vez siempre niña,
canción, una canción
donde cabe la vida a plena vida;
donde cabe el amor y la luz cabe
y no hay el menor sitio para el odio.

JUAN CERVERA SANCHÍS JIMÉNEZ Y RUEDA
AUTOBÚS RUMBO AL ZÓCALO
TRANSITANDO POR LA AVENIDA
DE REFORMA A LA ALTURA DEL DIARIO EXCELSIOR.
18 ABRIL 2013. CIUDAD DE MÉXICO
 
Juan Cevera Sanchís Jiménez y Rueda


jueves, 18 de abril de 2013

Proverbios, citas, dimes y diretes

"En el universo como economía, cada ser viviente es un mundo de acción centrípeta. En el universo como caridad cada ser moral es un punto de acción centrífuga".

"No hay óptica para ciegos ni acústica para sordos, ni moral ni religión para egoístas"

"La vida dice: no des lo tuyo. La razón dice: darlo es imbécil. El Bien dice: da lo que te pide tu egoísmo, porque tu razón no descubre tu verdadero ser profundo, tu real personalidad autónoma, emancipada de la vida biológica y de la razón".

Antonio Caso, La existencia como caridad.

http://es.wikipedia.org/wiki/Antonio_Caso
Antonio Caso Andrade (19 de diciembre de 1883 - 6 de marzo de 1946). Filósofo mexicano. Fue rector de la entonces llamada Universidad Nacional de México de diciembre de 1921 a agosto de 1923. Junto con José Vasconcelos, fundó el Ateneo de la Juventud, grupo humanista opuesto a la filosofía positivista imperante en la época. La generación del Ateneo había roto con la filosofía de Augusto Comte y de Herbert Spencer, acudiendo, entre otros, a Henri Bergson, Arthur Schopenhauer, Nietzsche y José Enrique Rodó. Contra el racionalismo imperante, los ateneístas creían en un ser humano moral, voluntarioso y espiritual.

Antonio Caso

El conocimiento babélico y boba-licón



-Leer y escribir, ¿para qué Doctor Alfayate?
-Ah, eso, para coser y coser, mientras no coso lo que coso.
-¿Cómo? ¿Acaso cose usté? Le pregunté de lo escribir. ¿Qué no usté es escritor?
-Sí. Por eso, cuando no coso, tejo. Nunca no escribo, siempre tejo.
-¿Quién le entiende? ¿Y para qué hace por eso?
- Ah, para nada. Y para no vivir no pobre; unos pesos siempre no pierdo, sino gano.
-¿Entons, teje, usté, también Doctor Alfayate?
-No, sí. Tejo y tejo y cuando no tejo, coso.
-Mmta. ¿Y pa'qué teje su coso ese?
-No, para nada. Yo coso trajes no para todos, sino para nada. Y dinero buen excéntricos algunos de el gobierno me dan. Para la gente, cuando trajes cosía, algo incómodos y desfachatados, por cierto, me daba nadie ni un céntimo, es más, para que dejará de coser, me perseguía el gobierno. Pero desde que, para nada, hago trajes, como de toros una corrida, como de las vegas los tragamunedas, como un goleador futbolista, rico soy. Becas y premios me han sido dados por el gobierno.  La tela entre más se enreda por mí y lo pantalones que a nadie le fajan, mejor.
-¿Pero, pus, cómo, Alfayate?
-Doctor, dígame, por favor, mi especialización me ha costado.
-¿Especie en qué, perdón?
-Especialización, don Rutilio. Mi especialización, que un doctorado es, se tituló: El por qué la seda es seda si no es seda la seda cuando es seda la seda; teoría de la pura puridad compleja de la pura puridad de la seda pura. Para ti, ininteligible, mi querido don Rutilio.
-Ah, Doctor, pero yo no soy initeligiblo. Sólo no entiendo bien lo que dice. Pa'qué el por que eso de la seda de la seda de la seda.
-El por qué la seda, don Rutilio.
-Como sea, Doctor, de favor, explíqueme para no ser intelígiblo.
-Para ininteligible no ser, Rutilio. Para empezar, ya te dije que, para nada, sirve, como un carísimo reloj Patek Philippe’s Platinum World Time, como un lujo, entonces, como gambetas, entonces. Tejo y tejo y tejo desde mi cubículo y, entre más digo nada, menos no estético no filosófico soy. Nunca no escribo, siempre tejo. Y, cuando no continúo, como ya te dije, tejo. Y, como veremos, una experiencia toda pura de la seda pura. El nobel, sí, gane quizá después. Si mi amigo, Barack Obama, el de la paz ganó, bélico siendo, yo ganar puedo también el de literatura, cocedor siendo.

-Ah, pus, sí. Si usté lo dice. Y de dónde sale el dinero que el gobierno le da pa'que usté financie esos trajes tan raros que no nada.
-Ah, perdón, pero a nadie le digas, eh. -Se acercó para murmurarle a su oído-. Mi becas y mis premios son pagadas por el herario.
-Híjole, Doctor Alfayate, y yo que lo creía muy acá. Pero, pus, entonces, yo con mis impuestos pago un conocimiento que no nada para nada, si cose, cuando teje y teje la pura acomplejidad pura de la pura. Qué gacho, camacho. Yo que creí que usté le sabía mucho a por qué estamos como así, como tarugos y jodidos y como regachos que nos robamos y nos matamos y a la tumba vamos sin saber qué con la tumba, qué con la vida. Pero tal parece que nos hunde más.
-No, don Rutilio, a mí me ha hecho más sabio y con qué vivir bien, me ha dado.
-Dirá más zafio y más ricachón, Doctor Alfayate.  
-¡Rutilio! Ya vete, mejor, que unos poemas que calificar, tengo, ya que jurado soy, de poesía, en un certamen. Y me parece que 1111133666, que así se titula, a ganar va.
-¿Qué no la poesía era de palabras?
-No, don Rutilio, ahora la poesía, de lo burgués en contra, toda palabra rompe. Sólo si no lees con ojos de acomodado capitalista, de burguéspequeño, entender podrás su rebelde sentido. Pero, te dije ya, déjame trabajar y a tu quehacer, vete!
-Bueno, ya mvoy, pero eso, yo no lo entiendo. Entonces he de ser burgués, sí, ¡lo soy!, porque no entiendo eso que dice. Tan talachas y burgués, ya ve que me gustan las ham-burgues-as de la esquina. 

DON NADIE 

Cantares a media voz


1.-
La vida es una canción;
que es una canción herida;
que nace herida de muerte
toda vida.

Canta, amor mío, conmigo.
Canta y canta a toda vida.
Canta y canta y canta a toda muerte.
Canta y canta a toda herida.

2.-
Estoy loco. Soy un loco.
Mi vida es una locura.
¡Ay que locura es mi vida!
Yo renuncié a la cordura
desde antes de nacer.
Yo, sin duda, moriré
y, ya muerto, mi locura
cantaré;
que cantar es mi locura.

3.-
Todos  nacemos heridos
de muerte. Todos morimos
por culpa de haber nacido.
En la risa de los  niños...
¡Ay, los niños¡
¡Cómo me duelen los  niños!

4.-
Ver y no ver.
Estar y no estar viendo.
Más que saber yo sospecho
que no soy más que un ciego;
un triste y un pobre ciego
que imagina que está viendo.

5.-
Esta especie, nuestra especie,
es la peor de las especies.
Esta destructiva especie.
Esta especie destructiva
y ferozmente egoísta,
es la especie
que disfruta
destruyéndose a sí misma.

JUAN CERVERA SANCHIS JIMÉNEZ Y RUEDA
Café EMIR, Independencia. México D. F.
15 Abril 2013 

CaFé eMiR

sábado, 13 de abril de 2013

Escombro

Justo al caer, te levantas,
y, si te levantas,
sabes que caerás de nuevo.
Sabes muy bien la verdad,
tú solo te engañas.
¿Con vivir, qué ganas? Nada.
¿Qué pierdes? Todo.
La vida nos sobrepasa
y, en su secreto, 
caemos y caemos y caemos. 
Ella, sea lo que fuere,
gana y gana si perdemos.
No somos más que escombro de la luz,
energía de la energía,
mineros de un diamante caprichoso.
Jornaleros, mano de obra, 
de una obra que ignoramos 
para qué se levanta,
con el sol, cada mañana.
Y a veces la sentimos nuestra.
De cierta manera lo es. 
Lo sabes muy bien. Te engañas.
Y es digno de un ser humano
engañarse en los pájaros,
en las fuentes y en las flores;
tener fe en su destino
y amar la mina, el pozo;
aunque sepa que se engaña.
Y es digno, entonces,
morir con la fe 
y con la espina, morir 
de cierta manera nuestra,
de cierta forma la vida. 

Abraham Peralta Vélez


Abraham Peralta Vélez

viernes, 12 de abril de 2013

Más


Más allá del imperio del dinero.
Más allá de los pobres y los ricos.
Más allá de la vida y de la muerte.
Más allá de los cactus y los lirios.
Más allá de los mundos que agonizan
y de los luminosos soles niños.
Más allá, más allá y mucho más allá
de todos los recuerdos y todos los olvidos,
y más allá de ti y de mí y de nosotros;
de la leña, del fuego, del calor y del frío.
Más allá de los ciegos y los sordos.
Más allá de lo tuyo y de lo mío.
Más allá de lo amargo del fracaso.
Más allá del dulzor del paraíso,
creo en ese más allá del más allá,
y creo en el futuro azul del azul místico.
Creo en las nubes de abril.
Creo en las lluvias de mayo y en los ríos.
Creo en la luz de tus labios.
Creo en tus húmedos besos encendidos
y creo que nuestros muertos no están muertos.
Yo siento que respiran y cantan con nosotros
preciosamente vivos.

JUAN CERVERA SANCHIS JIMÉNEZ Y RUEDA
Colonia San Rafael. México D. F. 12 abril 2013