sábado, 2 de febrero de 2013

Becerro de oro

Para ellos no hay más dios
que el dios dinero. Serviles
-¡Viva el Becerro de Oro!-
ante el dinero se rinden
y, por dinero, deifican
la traición, el robo, el crimen.

Juan Cervera Sanchís J. y R.

Becerro de Oro



lunes, 28 de enero de 2013

Lectura poética de la semana: Jaime Torres Bodet, La balsa de la "Medusa", Géricault

El diplomático y poeta, Jaime Torres Bodet, encandiló mis pasos al ensueño, con su comentario al cuadro romántico La balsa de la "Medusa" de Géricault, en su texto "Misión de los escritores". Sin más que decir, les comparto la reflexión de esta semana. Gozadlo, pues.


"La Medusa fue una fragata que encalló el 2 de julio de 1816. Ciento cuarenta y nueve pasajeros construyeron una gran balsa con las maderas del barco inútil y, por espacio de doce días, se empeñaron en luchar contra la tormenta. Al término de aquel lapso, ciento treinta y cuatro náufragos habían perecido. Los quince restantes lograron ser rescatados tras de múltiples accidentes.

[...]

Dos figuras sobresalen: la de un adolescente de pie que hace con un trozo de tela blanca señales desesperadas en el vacío y la de un hombre sentado, de espaldas a esa promesa.

[...]

Pienso que nuestra civilización se halla, ahora, como la balsa en la Medusa. Un mar encrespado la envuelve. Un cielo tenebroso la cubre. Muchos son los viajeros que no han podido resistir a las tempestades atravesadas. Sin embargo, la ilusión de llegar continúa enhiesta. Y, en cada uno de nosotros, hay un hombre que reflexiona y otro que espera. Uno, que agita al aire la banderola de sus ensueños. Y otro que busca, en la estela sangrienta, la explicación del pasado y, acaso, el consejo del porvenir.

Aisladamente, uno y otro resultarían truncos, incomprensibles. El que espera, espera con deseo próximo al frenesí. Y el que reflexiona se opone inconscientemente a la realidad. Pero, juntos, ¡qué significación elocuente tienen sus actitudes! Y ¡cómo nos enseñan que, en los desastres, el equilibrio del alma consiste en una mezcla sensata de pensamiento y de inspiración!

En nuestro tiempo, ambas categorías son necesarias e indispensables. El mundo está en crisis. Un desquiciamiento total siembra la duda y el desencanto hasta en los más intrépidos corazones. No obstante, una voz nos dice que, más pronto o más tarde, volveremos a pisar esa tierra firme en la que edificaremos una nueva época, de justicia, de paz y de dignidad". 

Jaime Torres Bodet

La balsa de la Medusa, de Gericault















domingo, 27 de enero de 2013

Soneto, Olvido


Olvido vivo, voy a ser olvidado.
Olvido ya preñado, me sostengo.
Olvido ya olvidado, yo devengo.
De donde vengo, voy, soy olvido atado.

Soy ido, aunque venga, soy acabado.
Lo que gano, lo pierdo, nada tengo,
si tengo lo regalo, voy y vengo
siendo derroche, vivo de prestado.

¡Llamadme Olvido!, te visto, me calzo,
ay, corazón, a dónde me has traído.
¡Que visto de prestado tu latido!

Al azar de tu espina, soy herido.
Sin embargo, he amado. Y me alzo,
loco, por la memoria del olvido.

Abraham Peralta Vélez







jueves, 24 de enero de 2013

Lectura poética de la semana: Sensemayá, Nicolás Guillén, música y danza

En el arte, el significado no sólo es contenido, sino forma. El verso, la música, la danza, como una culebra, nos impactan con su forma, sin entender bien el estremecimiento que nos cautiva y nos mantiene alerta, atentos a sus vaivenes.

En el Sensemayá la forma es completo contenido. El rasgo físico expresa la continuación de la raza, del "rasgo definitivo del hombre", como diría Nicolás Guillén. 

El alma traspasada al cuerpo de la palabra balbuceante. Palabra, música y danza, Sensemayá. Que lo disfruten. 

Abraham Peralta Vélez 

SENSEMAYÁ
Nicolás Guillén
(Canto para matar a una culebra)
¡Mayombe--bombe--mayombé!
¡Mayombe—bombe--mayombé!
¡Mayombe--bombe--mayombé!

La culebra tiene los ojos de vidrio;
la culebra viene y se enreda en un palo;
con sus ojos de vidrio, en un pato,
con sus ojos de vidrio.
La culebra camina sin patas;
la culebra se esconde en la yerba;
caminando se esconde en la yerba,
caminando sin patas.

¡Mayombe—bombe--mayombé!
¡Mayombe--bombe--mayombé!
¡Mayombe—bombe--mayombé!

Tú le das con el hacha, y se muere:
¡dale ya!
¡No le des con el pie, que te muerde,
no le des con el pie, que se va!

Sensemayá, la culebra,
sensemayá.
Sensemayá, con sus ojos,
sensemayá.
Sensemayá, con su lengua,
sensemayá.
Sensemayá, con su boca,
sensemayá ...

¡La culebra muerta no puede comer;
la culebra muerta no puede silbar;
no puede caminar,
no puede correr!
¡La culebra muerta no puede mirar;
la culebra muerta no puede beber;
no puede respirar,
no puede morder!

¡Mayombe—bombe--mayombé!
Sensemayá, la culebra…
¡Mayombe--bombe--mayombé!
Sensemayá, no se mueve…
¡Mayombe—bombe--mayombé!
Sensemayaá, la culebra…
¡Mayombe—bombe--mayombé!
Sensemayá, se murió!



jueves, 17 de enero de 2013

Fuego

Fuego, amor mío, fuego.
¡Fuego!
Un segundo. Un espejo.
Una gota de vino.
Un bosque ardiendo.
Y aquí digo tu nombre
y dejó aquí la flor de una caricia.
¡Ah, el aroma, el aroma,
seductor de tus sueños!
Tú y yo. Yo y tú.
Querubines sonámbulos.
Arcángeles absortos.
La voz niña del agua.
El aire de tu risa celebrando
el suave movimiento de las hojas
dormidas del naranjo.
¡Oh, amor, amor, amor¡
Escucha, escucha, amor,
cómo gira y gira
el pequeño planeta en que habitamos.
Toma un rayo de sol entre tus manos
y ata y desata, amor,
tus siempre enfebrecidas
y locas fantasías.
No permitas que la fría realidad
le recorte las alas a tu alma.
Sigue volando, ¡vuela!
Un espejo. Un segundo.
Una gota de vino.
Un bosque ardiendo.
Arde, arde, amor mío,
y llama a llama, ¡oh, sí!,
seamos por siempre fuego.

JUAN CERVERA SANCHIS JIMÉNEZ Y RUEDA

Sol
Toma un rayo de sol entre tus manos
y ata y desata, amor,
tus siempre enfebrecidas
y locas fantasías.
Juan Cervera Sanchís J. y R.

Soneto

EL AMOR se columpia en tus pupilas.
En tus pasos camina hacia el jamás.
Es el beso al que siempre tornarás.
Sonríe en la hierba. Ríe flores lilas.

Cabalga en las alas intranquilas
de una gota de sangre, al compás.
Él fluye en ti, y late en ti, detrás.
En tu epidermis nacen clorofilas.

No hay odio que pueda acallarlo.
Es mentira la llaga de la luna,
pero qué cierto el rayo de su herida.

En la luz de la cruz, testimoniarlo.
El amor en la muerte presentida:
las olas de la miel mecen mi cuna.

Abraham Peralta Vélez


Luna
No hay odio que pueda acallarlo.
Es mentira la llaga de la luna,
pero qué cierto el rayo de su herida.
Abraham Peralta Vélez

Poeta nacido en el mes de enero: Otto-Raúl González

Poeta de Guatemala, Otto-Raúl González nació el 1 de enero de 1921 y falleció en México el 23 de junio de 2007. Biografría de Otto-Raúl Gonzalez

Un poema de Diez colores nuevos (1967):

DUNIA

Dunias son las sonrisas que intercambian,
bobalicones, los enamorados,
dunia es la flor que no se mira nunca,
y es dunia también la primera sonrisa
de un recién nacido.

Dunia es el color de todo lo inmaterial,
es el color de la ausencia,
el color de los adioses
y el color con que la música y la poesía
se presentan cuando echan la casa por la ventana.
La piel de un potrillo o de un becerro
de tres días es un dunia intenso,
lo mismo que las perlas en embrión,
las estrellas que no se ven desde la Tierra,
los pétalos no abiertos de las flores
y los ojos de los niños que duermen
en el claustro materno.

Lo no tocado todavía es dunia,
como la atmósfera de los espejismos
y las plumas de los pájaros
que oímos cantar, pero no vemos.

Los lagos y los ríos que nadie ha descubierto,
en estas selvas vírgenes de América
agitan aguas dunias
que dejarán de serlo en cuanto sean vistas.

Dunia... Dunia... Dunia...

Otto-Raúl González, en Alforja, Revista de Poesía, Núm. 41, México D.F., Verano 2007, p.64.

Otto-Raúl Gonzales