viernes, 10 de mayo de 2013

Mi pecho

Mi pecho es un rayo dividido,
una mueca de lágrima nerviosa,
en donde a carcajadas late un nido
donde anidan mi tumba y mi rosa.

Es polvo y cielo, cielo y perdido
en la fe de la lluvia, breve cosa,
porque viene vapor, viene el olvido,
y viene que me voy en la brumosa.

Es mi pecho, luciérnaga de noche,
encerrado en un vaso transparente.
Este pecho de golpe es un derroche:

polvo y cielo y tumba y rosamente
no sabe si lucierna a medianoche.
Este rayo se rompe en su simiente.

Abraham Peralta Vélez

Abraham Peralta Vélez,Tierra Húmeda

martes, 30 de abril de 2013

Error, error, error


Mi vida es un error.
No creas tú que la tuya es un acierto.
La  vida toda y todo lo creado
es un error errante y sin remedio.
Dios mismo es un error,
ya que el error existe
y, porque existe, existe.
Quede claro lo claro del error.
La  muerte es un error,
¿qué te creías?
Creas lo que tú creas
o dejes de creer
el error es quien manda,
porque manda el error.
La vida que es la muerte
y la muerte que, sin duda, es la vida
son en sí el mismo error.
Mi vida que es tu vida
y tu vida, mi Vida, que es mi vida,
son dos locos errores.
Dos errores loquísimos
que, en el error, se  aman y se aman.
Que se aman nuestras vidas
y se aman nuestras muertes
más allá y más allá del error mismo,
que es donde, amor, amor, amor,
desde antes del error
y después del error, cabemos todos.
Incluido Dios  naturalmente
y cuanto Dios,
de error  en error,
ha  creado y continúa creando,
ya que hay que estar loco de remate
para  ser Dios
y  no renunciar,
de una vez por todas,
a tal locura loca.

JUAN CERVERA SANCHIS JIMÉNEZ Y RUEDA
Colonia San Rafael  México D. F.
28 Abril 2013


Juan Cervera Sanchís J. y R. TiRRa HúMEda


Maquinal

El cansancio aborda en el metro
la fatiga, pesado, entra al río,
a un río ya mar muerto ya no río.
El cansancio cansado de vivir
paga su cuota, paga desganado,
su cuota paga, paga malcomido.
Se mezcla con su especie jorobada
y río ya no río ya mar muerto
se mezcla fatigado, a empellones,
como pez entre peces angustiados
en la red del cansancio, hecho red.

El cansancio trabaja diariamente
ocho horas o más, brutal, famélico, 
trabaja y no quiere trabajar
un trabajo apretado a sus zapatos;
trabaja y trabaja y trabaja
por hamburguesa, papas y refresco,
por viajes que navegan tan cansados
de tanto trabajar por esos viajes.

El cansancio estudia amenazado

de perder, de su bolso, su futuro,
y aburrido estudia sin querer
lo que no quiere estudiar, estudia.   
El cansancio estudia diariamente
una cosa apretada a su columna.
No estudia el cansancio. Memoriza.

Tras otro, clava un clavo, uno tras otro.

El cansancio, el mismo, el cansancio.
El cansancio, diarreico, el cansancio.
El cansancio, labial, el cansancio.
Zapato y tacón, tacón y zapato, el cansancio.
Anda emperifollado, el cansancio, el cansancio.
Condón tras condón, arriba, abajo, el cansancio.
El cansancio se esconde en el cine
y reza y ve la tele, come y come,
maquinal maquina maquinera, el cansancio,
compra y compra, vende y vende,
maquinota maquinal ma-ma-ma, el cansancio,
y se limpia, se limpia el culo,
y su rostro se limpia con el zacate del culo,
y abre la misma puerta,
y abre la misma puerta,
y se pinta y se corta el cabello,
y cierra la misma puerta,
y cierra la misma puerta,
y se despinta y se descorta el cabello.
¡Quinamaquinalmamita mamotea maquí!...
¡Ma-ma-ma maquina!
¡Ah!¡Oh!¡Uh! ¡Gol!!! ¡Ah! ¡Eh! ¡Aja, torero!
Y suena una canción, millones de veces, suena,
en millones, millones de audífonos, suena,
y suena una canción, una canción cansada de sonar,
una canción... ¡un ruido!, un ruido moscardón y cansado.

Abraham Peralta Vélez
28 de abril de 2013




Pollock TieRRa HúMEda

lunes, 29 de abril de 2013

La flor y la alegría

Orquídea Mujer-Acurela Estela Robles Galiano, TieRRa HúMEda


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La flor y la alegría
nunca un azar, serán, intempestivo
de quita y pon y pon y ahora quita.
Cultivadla, te digo,
desde el erial amargo y descuidado
de lo que se destruye a sí mismo;
como yo, sí, que soy un ser humano
que con mi vanidad de muro
pretendo hacer verdad y me destruyo.
Sólo ella, la alegría,
me ha hecho despertar cada mañana
sin cruzar la frontera del suicidio,
donde por fin sería todo, menos herida.
Alegría, la alegría,
sencilla y ordinaria alegría.
Respirar... ¡qué alegría!
No hay dicha más grande... alegría.
Alegría es Dios. Dios es alegría.
Y su creación es Dios si es alegría.
Alegría de alegrías, la alegría,
¡alegría por la alegría!,
porque en ella se trenza una niña
la luz de sus ensueños. ¡Alegría!
Y no puede vivir, sino para ella.
Y sin ella, no puede más vivir.
Del descuido, no es nunca, la alegría,
como no es del cuidado la tristeza.
Toda alegría muere
si se hace castillo en la arena.
Yo me mantengo firme y vertical
y me rebelo, pase lo que pase,
y lo que pasar, tenga,
y escribo alegría
por sobre la miseria y la derrota,
por sobre la crueldad de nuestra historia,
y creo locamente en la bondad.
¡Por la alegría, alegría!
Sino mi corazón se desharía
nada más y tan sólo
en un pesado fardo de amarguras
al borde de la nada,
de la impotencia, al borde,
y al borde de salir por puertas falsas.
 
Abraham Peralta Vélez


martes, 23 de abril de 2013

Mis santos


Santa Vida y Santa Tierra.
San Sol, San Mar y San Viento.
San Hombre y Santa Mujer
son mis santos predilectos.

JUAN CERVERA SANCHIS JIMÉNEZ Y RUEDA 


Juan Cervera Sanchís Jiménez y Rueda

lunes, 22 de abril de 2013

El aire de mi tiempo


El aire de mi tiempo ahoga mi futuro.
El aire de mi tiempo entreabre pajareras.
El aire de mi tiempo me deja casi sordo, casi ciego,
casi sin tiempo en mi tiempo desalado.
El aire de mi tiempo está hecho de siglos de fracasos. El aire de mi tiempo me hunde en oquedades.
El aire de mi tiempo tapa las arterias del gorjeo.
Sin embargo el aire de mi tiempo me llena de amorío
en esas labores de nidos, de nidos y de nidos,
en el temple electrizante de mi tiempo.
El aire de mi tiempo al tiempo que me deja,
al tiempo que me hace y me renueva.

AbrahamPeraltaVélez


domingo, 21 de abril de 2013

Prefiero ser cerdo


Pertinaces y cantores, los estúpidos se embravecen en el estadio para rendirle pleitesía a unos hombrecitos musculosos que van tras el balón. La estupidez humana no tiene límite, y, tan estúpida es, que se reproducirte pronto y en exceso, triunfante y servicial. Si no fuera estúpida, cesaría.
Los estúpidos adoran a un perro cazador que dribla cualquier obstáculo con tal de morder un gol. Y crean banderas y cantos y pierden los sesos en un vaso gigantesco de cerveza. ¡Qué gran civilización la nuestra, vaya que sí!
Jamás he visto a un cerdo rendirle culto a un pedazo de juego, quizá porque no es inteligentísimo como el hombre y sólo satisface sus instintos. Quizá esa inteligencia sea, en verdad, estupidez; y el instinto del cerdo sea verdadera inteligencia, porque jamás lo he visto adorar a quien le roba el alma de su cartera.
Sólo sé que existe un insecto que idolatra la mierda y la conserva y no es el hombre, aunque tal parece. Es el placer de la mierda en los sesos. Y la adrenalina que enajena a un perro tras una liebre. El instinto y la mecánica tras el gol, la ganancia y pérdida, valores de la industria del hipódromo.  
Como el dipsómano, el aficionado disfruta de su embriaguez, aunque sabe muy bien que su placer le traerá murciélagos a la cabeza y al estómago. ¿Quién que sabe que algo lo destruye, lo idolatra?  
El fútbol es un digno reflejo de una sociedad que se conforma con el circo, aunque le falte el pan, la salud, la religión, el arte y el pensamiento, es decir, aunque le falten los rasgos que lo conservan humanamente. 
El hombre, al reducir su capacidad de conciencia a la idolatría de un trapo sin valores, se convierte en un completo estúpido: un acto que reduce al hombre a las patadas. Si esto es la inteligencia, prefiero ser cerdo.
DON NADIE

Messi
 
Prefiero ser cerdo