viernes, 17 de mayo de 2013

Estamos

-->
Estamos y no estamos
y somos y no somos.
¡Oh aquella nube triste!
¡Oh aquella lluvia alegre!
El sol, el sol, el sol.
El sol que nos alumbra
y que nos alimenta.
Cuanto sé de la luna
y de la noche es que sé
que no sé cuanto quisiera
saber y no he de saber nunca.
Digo tu nombre y digo
lo que no estoy diciendo.
Reinvento una lágrima
y viajo y viajo
por la sedienta flor de tu mejilla.
Sé que ayer, que ya es hoy,
es apenas la sombra de mañana
y es que, ¡Dios mío!,
ya sabes, sí, ya sabes,
que estamos y no estamos
y somos y no somos.
Permíteme decirte únicamente
lo que quiero decirte:
Yo te amo, te amo. Sí, te amo.

JUAN CERVERA SANCHIS JIMÉNEZ Y RUEDA
Colonia San Rafael. México D. F.
Viernes 17 de mayo 2013.
Con la Luna en cuarto creciente en Leo.




Tierra húmeda. Imagen tomada de google.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Haikús

Mansedumbre...
el café en el molino,   
boscoso aroma.

Sudor y tierra,
tierra y sudor y nada.
Grano y luz, polvo.



Abraham Peralta Vélez 
15 de mayo 2013 Tierra Húmeda

El café de nadie Tierra Húmeda

lunes, 13 de mayo de 2013

Lectura poética de la semana: Fragmento de El luto humano de José Revueltas

Ante la muerte, se reúnen los hombres para el luto. Se congregan aun más que en el nacimiento. Llegan a la muerte. Ignotos se acercan, hermanos se acercan, se congregan al luto humano. Se emborrachan, se rompen solitariamente. Se originan nuevos lazos. Porque se ha quebrado una fuerza más, un cuerpo y un espíritu que implicaba una unión, una prórroga de la usanza de otros tiempos. Se ha quebrado un violento deber ser y se conserva lo imposible de exhumar, aunque nos castigue, aunque nos enferme.  
Ante la muerte, la resignación alumbra los despojos de la materia. Una esperanza trágica, mística, pura, nos llena de dignidad la vida. Porque alguien muere, nos sabemos más vivos que nunca. Ante el muro del muerto, de la muerte que nos paraliza, del más allá indecible, reventamos la idea y derrumbamos el muro, locos de eternidad, de sentido y de milagro. Una estrella, el mar, o el polvo, nos sumergen en la esperanza de que la muerte, el juicio inevitable, no es más que una purificación de la vida, un des-hacernos...


Después de esta nota introductoria, quisiera compartir con ustedes el fragmento de El luto humano, de José Revueltas, que motivó mis prontas reflexiones.

VIII
Se abandona la vida y un sentimiento indefinible de resignación ansiosa impulsa a mirar todo con ojos detenidos y fervientes, y cobran las cosas su humanidad y un calor de pasos, de huellas habitadas. No está solo el mundo, sino que lo ocupa el hombre. Tiene sentido su extensión y cuanto la cubre, las estrellas, los animales, el árbol. Hay que detenerse, una de esas noches plenas, para mover el rostro hacia el cielo: aquella constelación, aquel planeta solitario, toda esta materia sinfónica que vibra, ordenada y rigurosa, ¿tendría algún significado si no hubiesen ojos para mirarla, ojos, simplemente de animal o de hombre, desde cualquier punto, desde aquí o desde Urano? Se abandona la vida y una esperanza, un júbilo secreto dice palabras, nociones universales: esto de hoy, la muerte, una eternidad... Existo y me lo comunican mi cuerpo y mi espíritu, que van a dejar de existir;  he participado del milagro indecible, he pertenecido. Fui parte y factor, y el vivir me otorgó una dignidad inmaculada, semejante a la que puede tener la estrella, el mar o la nebulosa. Si tarde lo entiendo, este minuto en que se me ha revelado es lo más solemne y lo más grande; inclino la cabeza sobre el pecho; mi corazón es una bandera purísima.

El luto humano, José Revueltas. Tierra Húmeda

 
José Revueltas, Lecumberri. Tierra Húmeda.

viernes, 10 de mayo de 2013

Y VI

Y miré a mi alrededor
y vi.
¡Ah Dios mío lo que vi!
Vi muertos por todas partes.
Muertos que creían vivir.
A mi alrededor miré.
Miré y vi,
y lo que vi...
¡Ay!, ¡ay lo que vi!

JUAN CERVERA SANCHIS JIMÉNEZ Y RUEDA
3 Mayo 2013. México D. F.


Mi pecho

Mi pecho es un rayo dividido,
una mueca de lágrima nerviosa,
en donde a carcajadas late un nido
donde anidan mi tumba y mi rosa.

Es polvo y cielo, cielo y perdido
en la fe de la lluvia, breve cosa,
porque viene vapor, viene el olvido,
y viene que me voy en la brumosa.

Es mi pecho, luciérnaga de noche,
encerrado en un vaso transparente.
Este pecho de golpe es un derroche:

polvo y cielo y tumba y rosamente
no sabe si lucierna a medianoche.
Este rayo se rompe en su simiente.

Abraham Peralta Vélez

Abraham Peralta Vélez,Tierra Húmeda

martes, 30 de abril de 2013

Error, error, error


Mi vida es un error.
No creas tú que la tuya es un acierto.
La  vida toda y todo lo creado
es un error errante y sin remedio.
Dios mismo es un error,
ya que el error existe
y, porque existe, existe.
Quede claro lo claro del error.
La  muerte es un error,
¿qué te creías?
Creas lo que tú creas
o dejes de creer
el error es quien manda,
porque manda el error.
La vida que es la muerte
y la muerte que, sin duda, es la vida
son en sí el mismo error.
Mi vida que es tu vida
y tu vida, mi Vida, que es mi vida,
son dos locos errores.
Dos errores loquísimos
que, en el error, se  aman y se aman.
Que se aman nuestras vidas
y se aman nuestras muertes
más allá y más allá del error mismo,
que es donde, amor, amor, amor,
desde antes del error
y después del error, cabemos todos.
Incluido Dios  naturalmente
y cuanto Dios,
de error  en error,
ha  creado y continúa creando,
ya que hay que estar loco de remate
para  ser Dios
y  no renunciar,
de una vez por todas,
a tal locura loca.

JUAN CERVERA SANCHIS JIMÉNEZ Y RUEDA
Colonia San Rafael  México D. F.
28 Abril 2013


Juan Cervera Sanchís J. y R. TiRRa HúMEda


Maquinal

El cansancio aborda en el metro
la fatiga, pesado, entra al río,
a un río ya mar muerto ya no río.
El cansancio cansado de vivir
paga su cuota, paga desganado,
su cuota paga, paga malcomido.
Se mezcla con su especie jorobada
y río ya no río ya mar muerto
se mezcla fatigado, a empellones,
como pez entre peces angustiados
en la red del cansancio, hecho red.

El cansancio trabaja diariamente
ocho horas o más, brutal, famélico, 
trabaja y no quiere trabajar
un trabajo apretado a sus zapatos;
trabaja y trabaja y trabaja
por hamburguesa, papas y refresco,
por viajes que navegan tan cansados
de tanto trabajar por esos viajes.

El cansancio estudia amenazado

de perder, de su bolso, su futuro,
y aburrido estudia sin querer
lo que no quiere estudiar, estudia.   
El cansancio estudia diariamente
una cosa apretada a su columna.
No estudia el cansancio. Memoriza.

Tras otro, clava un clavo, uno tras otro.

El cansancio, el mismo, el cansancio.
El cansancio, diarreico, el cansancio.
El cansancio, labial, el cansancio.
Zapato y tacón, tacón y zapato, el cansancio.
Anda emperifollado, el cansancio, el cansancio.
Condón tras condón, arriba, abajo, el cansancio.
El cansancio se esconde en el cine
y reza y ve la tele, come y come,
maquinal maquina maquinera, el cansancio,
compra y compra, vende y vende,
maquinota maquinal ma-ma-ma, el cansancio,
y se limpia, se limpia el culo,
y su rostro se limpia con el zacate del culo,
y abre la misma puerta,
y abre la misma puerta,
y se pinta y se corta el cabello,
y cierra la misma puerta,
y cierra la misma puerta,
y se despinta y se descorta el cabello.
¡Quinamaquinalmamita mamotea maquí!...
¡Ma-ma-ma maquina!
¡Ah!¡Oh!¡Uh! ¡Gol!!! ¡Ah! ¡Eh! ¡Aja, torero!
Y suena una canción, millones de veces, suena,
en millones, millones de audífonos, suena,
y suena una canción, una canción cansada de sonar,
una canción... ¡un ruido!, un ruido moscardón y cansado.

Abraham Peralta Vélez
28 de abril de 2013




Pollock TieRRa HúMEda