martes, 25 de junio de 2013
lunes, 24 de junio de 2013
Palabra
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Las palabras están vivas,
tú estás viva en mis palabras,
tú eres la palabra viva
que vive y canta en mi alma.
Tú, mi Axaí, siempre viva
en la fe de mi palabra
que es tu siempre enamorada
y enamorante palabra.
JUAN CERVERA SANCHIS JIMÉNEZ Y RUEDA
23 Junio 2013 México D. F.
NO
No me lo puedo creer,
no me lo creeré jamás,
que aunque aquí no esté tu cuerpo
tú estás, tú estás.
Que tú estás aquí, mi amor,
que tú estás,
que estás aquí junto a mí
y aquí siempre estarás
iluminando mi vida
de belleza y de bondad.
JUAN CERVERA SANCHIS JIMÉNEZ Y RUEDA
México D. F. 24 Enero 2013
TODO
Todo es transitorio, todo.
Todo, todo menos Dios
y tú, amor mío, estás con Dios
y no hay transitoriedad
para ti, que tú eres vida
en Dios y con Dios, mi amor.
Vida de vida eres tú
y, por ti, vida soy yo.
JUAN CERVERA SANCHIS JIMÉNEZ Y RUEDA
24 Junio 2013. Ciudad de México.
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| Juan Cervera Sanchís Jiménez y Rueda TieRRa HúMEda |
A la orilla del mar
Y la muerte es la luz.
Y la luz es la muerte.
Me voy desnudando
y me lleno de noche
tibia y resuelta.
La luz, dicen. ¡La luz!
II
Llegué un día a la orilla del mar,
entregado a la nada, a la nada y el sueño.
Caminé y mis huellas de arena
de arena se perdían
y era, más que memoria, orillado al olvido.
Llegué a la orilla de la orilla del mar
y subí rocas, altas rocas.
Era la costa del pacífico,
el corazón de vuelto, en playa Zicatela.
Cansado me senté a la orilla de una roca
entre las altas rocas a la orilla del mar.
Observé no el mar majestuoso
sino los dientecillos de león
donde revoloteaban mariposas,
mariposas: la orilla del mar.
Observé... no el mar majestuoso,
sino los dientecillos de la muerte.
La muerte de la flor,
es, de la mariposa, la vida,
la luz que de su muerte se extrae.
Allá en la orilla, a la orilla del mar.
Abraham Peralta Vélez
Y la luz es la muerte.
Me voy desnudando
y me lleno de noche
tibia y resuelta.
La luz, dicen. ¡La luz!
II
Llegué un día a la orilla del mar,
entregado a la nada, a la nada y el sueño.
Caminé y mis huellas de arena
de arena se perdían
y era, más que memoria, orillado al olvido.
Llegué a la orilla de la orilla del mar
y subí rocas, altas rocas.
Era la costa del pacífico,
el corazón de vuelto, en playa Zicatela.
Cansado me senté a la orilla de una roca
entre las altas rocas a la orilla del mar.
Observé no el mar majestuoso
sino los dientecillos de león
donde revoloteaban mariposas,
mariposas: la orilla del mar.
Observé... no el mar majestuoso,
sino los dientecillos de la muerte.
La muerte de la flor,
es, de la mariposa, la vida,
la luz que de su muerte se extrae.
Allá en la orilla, a la orilla del mar.
Abraham Peralta Vélez
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| Abraham Peralta Vélez TieRRa HúMEda |
Lectura poética de la semana: Rabindranath Tagore, El esqueleto
Yace, blanqueándose sobre la yerba, el esqueleto de una bestia.
Sus secos huesos blancos -encallecida risa del Tiempo-
me gritan:
Tu fin, hombre soberbio, es el mismo
que el del ganado que no pasta más,
cuando hasta la última gota de vino de tu vida se haya derramado
la copa es arrojada con absoluta indiferencia.
Y yo grito en respuesta:
Mi vida no es sólo aquella que paga
su lecho y su alimento
con sus huesos en bancarrota, y luego es sustituida.
Jamás podrán mis días mortales contener del todo
cuanto pensé y sentí, gané y di,
escuché y expresé.
¿Acaso fue para detenerse al fin, para siempre,
en un confín de huesos desmoronados,
que a menudo mi mente traspuso los límites del Tiempo?
La carne y la sangre nunca podrán ser la medida
de la verdad que soy yo mismo;
los días y los instantes no pueden desgastarla
a pesar de sus coces;
el polvo, salteador del camino, no se atreve a despojarla
de todas sus posesiones.
Muerte, me niego a aceptar que tú
no me consideres más que una gigantesca burla de Dios
una vacía aniquilación construida con todo
el poder del infinito.
No me incites a cargar mi nave con esta deuda,
permíteme alejarme con las manos vacías,
no sea que el precio de amor que temerariamente pagas
revele la pobreza de mi corazón.
No puedo sino amontonar en tu vida los rotos fragmentos de mi pena
y mantenerte despierta en la noche con el lamento de mis sueños solitarios.
Es mejor que permanezca en silencio.
Mientras recorría mi solitario camino
te encontré en la penumbra del atardecer.
Casi te pedí que me tomaras de la mano
pero al mirar tu rostro tuve miedo.
Vi allí el resplandor de un fuego que yacía
dormido en el fondo del oscuro silencio de tu corazón.
Si en mi delirio lo incendiara
sólo podría arrojar una trémula luz al borde de mi vacío.
No sé que sacrificio
ofrecer al sagrado fuego de tu amor.
Inclino mi cabeza y me arrastro hacia mi estéril fin
alimentado por el recuerdo de nuestro encuentro.
Rabindranath Tagore, "El esqueleto", traducción de Alberto Guirri, en Poesías escogidas, Ediciones Ateneo, México, D.F., 1970, pp. 95-96.
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| Rabindranath Tagore TieRRa HúMEda |
sábado, 22 de junio de 2013
Gato Suburbano
Ciego, muy ciego,
anido los suburbios del vacío
y ciego los camino cada tarde.
Hoy soy uno en veinte millones
en la ciudad de México.
Y millones de angustias me atropellan
cuando se precipita la presura
y se van anudando calles y calles de vacío.
Y me invade un asco de llegar
al luto de las horas
y a la monotonía
de no ser quien yo soy
cuando cruzo horarios de mi vida.
Cautivo de la deuda que es la vida
que se paga al polvo de los años,
el cúmulo de adioses de amores y de amigos
y el solitario encuentro con la nada.
Anido los suburbios del vacío,
mesero, callcentero, hamburguesero,
moscardón en horas de pupitre,
y llevo encharcados mis zapatos
salerosos de sueños ultramares
en donde, gato suburbano, navego
en decididas balsas jazmineras.
Abraham Peralta Vélez,
21 de junio de 2013.
anido los suburbios del vacío
y ciego los camino cada tarde.
Hoy soy uno en veinte millones
en la ciudad de México.
Y millones de angustias me atropellan
cuando se precipita la presura
y se van anudando calles y calles de vacío.
Y me invade un asco de llegar
al luto de las horas
y a la monotonía
de no ser quien yo soy
cuando cruzo horarios de mi vida.
Cautivo de la deuda que es la vida
que se paga al polvo de los años,
el cúmulo de adioses de amores y de amigos
y el solitario encuentro con la nada.
Anido los suburbios del vacío,
mesero, callcentero, hamburguesero,
moscardón en horas de pupitre,
y llevo encharcados mis zapatos
salerosos de sueños ultramares
en donde, gato suburbano, navego
en decididas balsas jazmineras.
Abraham Peralta Vélez,
21 de junio de 2013.
viernes, 14 de junio de 2013
Lectura poética de la semana, Otto-Raúl González, "Amor" de El templo de los jagures
Amor
Porque el amor es necesario como
también la noche es necesaria al día
porque sin noche el hombre no sabría
que debe abrirse el día como un pomo
Porque el amor es el primer asomo
del sol que llegará hasta el mediodía
para luego caer en la vacía
solemnidad del impasible plomo
Porque el amor es alto salto al mundo
suspiro girasol y puñalada
agua donde yo mismo me contemplo
Porque el amor es un fugaz segundo
pleno de eternidad lleno de nada
Todo eso fulge inscrito en este templo.
Otto-Raúl González
Porque el amor es necesario como
también la noche es necesaria al día
porque sin noche el hombre no sabría
que debe abrirse el día como un pomo
Porque el amor es el primer asomo
del sol que llegará hasta el mediodía
para luego caer en la vacía
solemnidad del impasible plomo
Porque el amor es alto salto al mundo
suspiro girasol y puñalada
agua donde yo mismo me contemplo
Porque el amor es un fugaz segundo
pleno de eternidad lleno de nada
Todo eso fulge inscrito en este templo.
Otto-Raúl González
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| Otto-Raúl González TiERRa HúMeda |
lunes, 10 de junio de 2013
México es un desierto
México es un desierto.
Sin ti, México es un desierto para mí.
Era México, Amor, un paraíso.
Era, Amor, un oasis.
Era mi edén. Mi vida.
Era mi vida México.
México eras tú
y, sin ti, mi Axaí,
México ya no es México,
que es un desierto México;
que es la desolación de las
desolaciones;
que México no es México,
que aquel México que tú y yo
compartimos
y en que tú y yo soñamos y nos amamos
y tejimos inocentes y bellas ilusiones,
murió mi Amor contigo.
Murió y murió aquel México
y yo le digo adiós a aquel México
nuestro
y me lo llevo contigo y conmigo
a nuestra bien amada Andalucía
donde renaceremos al unísono
el día que yo muera junto al
Guadalquivir
allá en Lora del Río, que será,
Amor, el día
en que realmente tú morirás,
moriremos,
como siempre soñamos que tú y yo
moriríamos,
para ir, asidos de la mano y sonriendo,
al encuentro con Dios,
maravillosamente enamorados
y ya niños muy niños,
y por y para siempre unidos,
jugando a la alegría y en la alegría
en el recreo libérrimo de la casa de
Dios,
en donde Dios, desde siempre, mi Amor,
nos ha estado esperando.
JUAN CERVERA SANCHIS JIMÉNEZ Y RUEDA
Sábado 8 de Junio 2013.
Fiesta de El Corazón Inmaculado de
María.
Colonia San Rafael. México D. F.
MI AXAI
A Carmen Belem Duque de Estrada
y de Caso, mi Axaí, reina de reinas,
que me lee y me escucha desde el más
allá,
tan entrañablemente acá, con el amor
enamorado de siempre y para siempre.
Lo mejor de ti y de mi
nadie lo sabe, mi Amor.
Lo mejor de mi y de ti
lo sabe Dios
y tú y yo
y no hay ya más que decir.
JUAN CERVERA SANCHIS JIMÉNEZ Y RUEDA
Colonia San Rafael 7 de Junio 2013
Primer Viernes. Fiesta del Sagrado
Corazón
de Jesús. México D. F.
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| Axaí niña |
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